martes, 15 de septiembre de 2020

Monos Voladores



 En la novela “El Mago de Oz”, L. Frank Baum crea unos monos con alas que pegadas a sus hombros les posibilitan el vuelo; siendo seleccionados por La Malvada Bruja del Oeste para que la ayuden a destruir a la protagonista.

Algunos investigadores sobre narcisismo patológico acuñaron el término “Monos Voladores” para referirse a los integrantes del séquito que los narcisistas necesitan para obtener combustible.
Los monos voladores serán los que se encarguen de la campaña de difamación, infligir daño, llevar y traer información, pronunciar las calumnias e injurias, y esparcir los rumores por todos los entornos y territorios de la presa; logrando anularla y desprestigiarla con un alcance inimaginable para la víctima quien sufrirá un dolor irreparable debido al daño causado.
Los monos voladores, son los que llevan la carga pesada, es decir que se ensucian por el narcisista. Ellos logran que la presa se sienta sola y que tenga dudas sobre su propia integridad; porque hay todo un grupo en contra de la víctima que comienza a sentirse aislada cuestionándose su propia percepción de la realidad. Ellos son los cómplices del proceso de victimización, una extensión del narcisista, y muchos de ellos serán los gerentes de la campaña de difamación para avergonzar a la presa, acosarla, agredirla, expandir el chisme y crear intrigas.
Cumplen, con la voluntad del narcisista.
Vamos a clasificar a los monos voladores en diferentes categorías, a saber:
Gente ingenua o monos voladores “naif”:
No pueden ni imaginar lo que es un ciclo de abuso narcisista (no perciben el ataque que está recibiendo la víctima). Niegan la existencia de gente malvada en su círculo y re-victimizan igualando a la presa con su agresor. Suelen decir: “Son dos adultos que no se llevan bien”.
Gente tóxica o monos voladores “interesados”:
Son personas que gozan con el chisme. Tienen problemas con la integridad. Algunos buscan favores del narcisista, que puede ser estatus, algo a su conveniencia o la destrucción de la víctima.
Otros simplemente le temen de manera consciente o inconsciente al abusador y lo apoyan, ya que se ven amenazados por lo que les podría quitar si no responden a sus anhelos.
Es muy importante evitar compartir información personal con estas personas.
No te sientas mal por haber intentado dialogar con algunos seres queridos sobre el abuso narcisista. No es tu culpa que no te comprendan y es imposible no sentirte decepcionado y angustiado. No sabemos cuánto va a durar esta etapa; pero lo que sí sabemos es que no tienes que probarle a nadie que sos un ser único y maravilloso.
Huye de quienes lo pongan en duda.
No reacciones, no pelees, no discutas, no hagas nada. A ellos no les interesa escucharte. Ellos ya tienen sus conclusiones bien cerradas. Esto puede ocurrir en un entorno laboral, a nivel intrafamiliar o en cualquier ámbito, así que empieza a hacerte la idea de juntar tus ladrillos y transportarlos a otro lado para poder construir tu propio grupo de apoyo. Siempre habrá alguien que te crea sin pedir nada a cambio. 
Y recuerda que este tamizado trae oculto un gran regalo: podrás reconocer quiénes son tus verdaderos amigos, tus aliados.
Cuando entres en el proceso de recuperación, estés fuerte y sepas quién es quién podrás revincularte con algunos familiares que no supieron escucharte, ya que tu amor es verdadero, y al verlos con sus limitaciones podrás aceptarlos.
Siempre cuidándote de sus personalidades.

Difamación y aislamiento




Según la Kabalah (la mística hebrea), la difamación "mata" a tres personas: A aquél de quien se habla, porque se arruina su reputación. Al que habla difamando, porque transgrede y desciende espiritualmente. Al que escucha la difamación, porque le provee al que habla la oportunidad de hacer tanto daño.


La persona narcisista va a ir ensuciando a su víctima por todos lados y esto es literal. Lo hará de manera abierta y también encubierta. Va a implantar información falsa sobre la víctima y también tomara sus vulnerabilidades y las utilizara para transformarlas en defectos de carácter que justifiquen y demuestren que ella es la damnificada.

No escatimara en la utilización de recursos tecnológicos y va a expandir la difamación a través de los grupos de WhatsApp, y en todas sus redes sociales. Si viaja por el mundo, se ocupará de llegar a los entornos más preciados de su presa para contarles que la persona que ellos conocen no tiene nada que ver con lo que piensan y recuerdan del pasado. Para esto harán alianzas y coaliciones, es decir que se unirán con otras personas que probablemente antes hayan sido del círculo más íntimo de la víctima. Traspasando todos los límites y fronteras, van a acusar a la persona de algo que ellos mismos están haciendo, y de esta manera lograran despistar a los oyentes.

De todas las técnicas de manipulación, la difamación es la que mejor funciona para enfermar al entorno. Cuando la difamación es muy evidente, lo que quieren lograr es el estallido emocional de la presa que seguramente va a reaccionar con ira y así se aseguran demostrar que son ellos los damnificados, señalando ese desborde como una reacción violenta y desmesurada, cuando es lógico que alguien se quiera defender de las calumnias e injurias; pero el entorno no lo percibe ya que la telaraña se fue tejiendo con mucha anticipación al ataque con la difamación encubierta.


La víctima suele ser la última en enterarse.

Es por todo el entorno fallido que la persona difamada se siente destruida, confundida, deprimida y sumamente sorprendida con la reacción de sus familiares y allegados. El impacto de la difamación es profundamente doloroso y destructivo. Si la persona dañada solía ser muy ingenua, no sabrá cómo defenderse y esta técnica será fulminante.

Lo más devastador de todo es cuando la víctima intenta hablar con sus seres queridos y se encuentra con que nadie la quiere escuchar, no la entienden, no le creen y le dan la espalda (esto es debido a la difamación encubierta). Le argumentan que prefieren no meterse, y que les molesta la actitud que está teniendo de querer hablar así del abusador, a quien ven como la verdadera víctima. Para el entorno enfermo, la persona comienza a ser una verdadera molestia, y prefieren seguir vinculándose con el narcisista que les ofrece momentos más divertidos, interesantes y convenientes.

Queremos hacer énfasis en la respuesta del entorno, porque muchas víctimas coinciden en que es lo más doloroso de todo este ciclo y un factor fundamental para facilitar el abuso. Es tan devastadora la sorpresa y la inminencia de la víctima cuando sus seres queridos le sueltan la mano que el daño se vuelve irreparable. La mayoría de las víctimas no quieren venganza, solo piden ser comprendidas. Pero eso no sucede. En cambio, la reputación de la presa ya está dañada, sucia frente a todo su círculo y en todas las áreas de su vida ya que la persona narcisista fue expandiéndose por todos los rincones, desplegando su lengua bífida con saña. ¿Cuál es el resultado? El AISLAMIENTO:

Por un lado tanta difamación hizo que muchas personas se alejen de la víctima y por otro lado, la damnificada se va alejando del entorno fallido que no le proporciona contención ni apoyo y que incluso llega a cuestionar su versión de los hechos, acusándola de sobredimensionar, exagerar y tergiversar los acontecimientos. La re victimizan negando su experiencia. Ej.: "son dos adultos que se caen mal". Como si fuese responsabilidad de ambas partes el ataque perturbador que sufre la víctima, que monotemática, es invadida por ideas obsesivas debido a la agresión permanente que el entorno no percibe.

Sin duda alguna, esta técnica hace mucho daño, la difamación puede romper vínculos que se fueron construyendo por años. Es desesperante darse cuenta de la difamación porque hay un cambio en el ambiente, que se vuelve más pesado. Y encima el difamado no puede defenderse porque ni sabe que están diciendo mentiras sobre él.

Son pocos los amigos que se acercan a contar lo que psicópata dijo. Las personas que muestran su lealtad en ese momento serán valiosas por siempre.

Los demás, estarán bien perdidos.

TRIANGULACIÓN

 



La técnica de la TRIANGULACIÓN es una experiencia dolorosa, devastadora, y traumática. Condicionada por la etapa previa de bombardeo amoroso y luego por los comienzos de la devaluación, la victima ya se encuentra emocionalmente atada al manipulador. El maltratador ya está combinando situaciones de proximidad física agradables y momentos románticos  con etapas de descalificación y criticas solapadas. En este contexto el narcisista va a comenzar a comparar a la víctima con otras personas que pueden ser reales o imaginarias. De esto se trata la TRIANGULACIÓN: De introducir competencia y amenaza. Pueden ser ex parejas, compañeros de trabajo, familiares o cualquiera que sirva para denostar a la presa.

Aunque comience de manera sutil  va a generar inminencia, sorpresa, parálisis emocional y mucha confusión en el psiquismo del damnificado, quien se da cuenta que algo no anda bien, pero no logra situar ni captar lo que realmente está sucediendo.

Esta técnica de manipulación es desgarradora para quien la recibe.  La persona se siente degradada, insegura, y por supuesto que sentirá celos naturales ya que el ser al que ama va a engrandecer a la persona con la que triangula para que de manera inconsciente la víctima se compare con ella. Por supuesto que cuando la persona dañada se quiera defender, el manipulador la va a acusar de posesiva, celotípica y paranoica.

La triangulación es efectiva para que el abusador obtenga mucho combustible, es decir, que con este recurso el manipulador obtiene el buscado estallido emocional de su presa que es su alimento más preciado.

La victima entra en una escalada ascendente de agresividad y nerviosismo y el manipulador la convencerá de que ella es la culpable de todos los males que aquejan a la relación.

La semilla de la inseguridad ya ha germinado y la víctima está actuando la violencia de su verdugo. Este ultimo seguirá haciendo cada vez más triangulación fundamentando su comportamiento en la reacciones ¨desequilibradas¨ de su ¨pareja¨, que se encuentra deteriorada y perpleja.

Vale destacar que los juegos que hace el manipulador patológico se combinan entre sí: Por ejemplo la triangulación con el Gaslighting o con el hombro frio y la ley del hielo o tratamiento silencioso. De los cuales hemos hablado en las columnas anteriores.

La triangulación es un tipo de abuso encubierto debido a que es una estrategia premeditada cuyo fin es el propio beneficio a cambio del deterioro del otro. Cabe destacar que las redes sociales son herramientas idóneas para este tipo de abuso.

La ley del hielo

 



En la escena de una conocida película, el protagonista descubre una celda oculta. Adentro se encontraba un hombre que llevaba dos décadas en solitario. Al verlo al protagonista, uno pensaría que lo primero que va a pedir es que lo libere. En lugar de eso, le ruega: “Por favor, háblame”.

Muchas personas muestran su enfado a través de retirarle la palabra a la persona que consideran que se equivocó o los lastimó. Seguramente les funcionó para que el otro se doblegue y pida disculpas.


¿Pero es eso realmente efectivo para zanjar las diferencias?


La respuesta es NO. Este abordaje solo sirve para introducir una tensión adicional, para demostrar quién tiene el poder; para generar ansiedad, preocupación, miedo al quiebre del vínculo, pánico al abandono, amenaza a la relación y excesiva angustia. Así que si ese fue el modelo que aprendiste para avisar que estás enfadado, te vamos a explicar por qué es una solución fallida. Y vas a entender por qué es uno de los juegos favoritos de los depredadores narcisistas para manipular a sus víctimas.


En una nota anterior cuando hablamos del ciclo de abuso narcisista identificamos unas técnicas llamadas “Ley del hielo” (también conocida como Tratamiento silencioso) y “El hombro frío”. Se trata de tácticas pasivo-agresivas que consisten en ignorar a la presa con una actitud fría y distante. Puede ser como consecuencia de un hecho desencadenante o no. Y el manipulador nunca va a explicar la razón de este tratamiento, motivo por el cual la víctima se sentirá muy confundida, sin entender esta actitud por parte de la persona que hasta hace poco la había bombardeado de amor. Le generará angustia difusa, ansiedad; y colaborará con la destrucción de su autoestima. De esta manera, el narcisista obtiene combustible, transmite desprecio, adoctrina a su presa, la castiga, le advierte cuáles son las consecuencias de sus actos, la hace sumisa y le demuestra quién tiene el poder. En este juego perverso se puede contemplar la total falta de empatía de estos seres tan crueles.


Vamos a ver cuatro ejemplos de los usos y abusos de estas tácticas:


1. Para manipular y mostrar el poder: El manipulador piensa: ¨Sé que si te ignoro y te retiro la palabra te va a incomodar mi silencio. Te vas a inundar de angustia y ansiedad. Vas a ceder porque no soportas la incertidumbre de no saber lo que está sucediendo”.

2. Venganza: “Me voy a vengar y como hiciste algo que a mí no me agrada, te castigo con el látigo del silencio, la indiferencia y el desprecio. Para que sientas que no vales nada”.

3. Pretender la adivinación: “Debes saber por qué estoy así, yo no tengo por qué decírtelo”.

4. Para infligir culpa: “Vas a correr detrás de mí para suplicarme que vuelva a hablarte. Vas a llorar de ansiedad y te sentirás culpable por cualquier disgusto que me provoques”.


Estás técnicas son contraproducentes porque generan resentimiento, incomprensión y mucho dolor. No tienen nada que ver con la “estructura de demora” en donde alguien necesita cambiar de estado emocional y le avisa al otro que se va a comunicar cuando aclare sus ideas. O cuando el otro está enojado cometiendo actos de impulsividad y se le notifica que cuando se calme van a retomar el diálogo. Eso es avisar, retirarse, pensar, analizar y procesar para luego exponer lo que sucede de manera apropiada. 

La ley del hielo es un estilo de abuso y una señal de alarma para estar alertas de que podríamos encontrarnos bajo las garras de un manipulador patológico que desea aniquilar nuestra autoestima, y atraparnos en el vínculo traumático de traición. Ellos saben muy bien lo que están haciendo y tienen un propósito dentro de sus agendas encubiertas cada vez que deciden aplicar alguna de estas técnicas.


Como aclaramos al principio, estos mecanismos no son patrimonio exclusivo de los narcisistas patológicos, así que si te sucede esto con alguien a quien estás conociendo, no esperes razonar ni reflexionar en ese momento con la persona que te retira la palabra. No vayas corriendo a rogarle que te hable porque eso es caer en la manipulación y mostrarle que sus juegos son efectivos.


Notifica a la persona de la siguiente manera:


• “Me doy cuenta que algo te molesta y no quieres hablar”

• “Yo quisiera arreglar las cosas; pero es tu decisión si deseas continuar con esta actitud, no puedo hacer nada al respecto. Yo tengo toda la predisposición para escucharte.”

• “Si continúas con esa actitud, corres el riesgo de que yo malinterprete lo que sucede y pueda pensar un abanico de posibilidades que no nos van a ayudar a solucionar nuestras diferencias.”


Si la persona continúa en ese plan recuerda poner a flamear las banderas rojas.

Reforzamiento intermitente

 




Reforzamiento intermitente: ¿Alguna vez te preguntaste por qué son tan adictivos los tragamonedas? 

Los tragamonedas poseen estímulos que llaman nuestra atención: las luces, la música, los brillos, el sonido de las monedas cayendo, todo eso potencia la activación de nuestros cinco sentidos.

Es un juego en que una pequeña inversión abre la posibilidad de ganar un Gran Premio, y no imaginamos ni por un instante que el presionar la palanca puede llegar a ser el inicio de un problema a futuro. El tiempo que transcurre entre la apuesta y el resultado es muy corto, lo que facilita el proceso de hacerse adicto a este juego.

El jugador tiene la ilusión de que mientras más monedas invierta, mayores serán sus posibilidades. Cuando siente que está cerca de ganar, aunque en ese preciso momento esté perdiendo, querrá seguir jugando para materializar la ilusión que visualizó en su cabeza, de ver esa máquina soltando el “jackpot” con su lluvia de dinero. Así que seguirá apostando ahí, hasta ganar (o hasta perderlo todo).

Algo parecido sucede con las víctimas de los perversos narcisistas. Es que ellos las han sometido a un arsenal de juegos y manipulaciones. Entre todas ellas hay una de una extraordinaria potencia, ya que vuelve a la presa codependiente del abusador.

El reforzamiento intermitente es lo que explica por qué los jugadores se hacen adictos a los tragamonedas. Los niños y adolescentes no pueden dejar de jugar al Fortnite en las consolas de videojuegos, y las víctimas no pueden salir del ciclo de abuso.

Según el condicionamiento clásico, en los estudios del conductismo si a una conducta le sigue un estímulo positivo, esta va a tender a reforzarse a lo largo del tiempo. Mientras que si a una conducta le sigue un estímulo negativo o ninguna respuesta, esa conducta va a tender a desaparecer en un período de tiempo. 

¿Pero qué va a suceder si el premio empieza a llegar de manera arbitraria, sin control, y de una forma impredecible?

La persona va a seguir jalando de la palanca con la ilusión de que alguna vez le vuelva a llegar la recompensa. Se va a ir haciendo de manera progresiva adicta a la dispensadora del premio.

Así, es como el narcisista toma las riendas de la vida de su víctima: sometiéndola y confundiéndola hasta que, atrapada en las garras del abusador, empieza a hacer contorsiones para no ser castigada con la indiferencia o la humillación; y a la espera de que alguna de sus acciones la lleven a reencontrarse con la persona tan “maravillosa”, “amorosa” y “encantadora” que había conocido en la etapa del “bombardeo amoroso” al inicio del vínculo y que sirvió de anzuelo para posibilitar la intermitencia.

El narcisista se aprovecha de la necesidad humana de atención y afecto, y de una de las ansiedades básicas ancestrales: el miedo al abandono. A esta altura, la víctima ya está sometida, llena de miedo y ansiedad por lo impredecible que puede llegar a ser su compañero.

Ej: El narcisista te visita todos los sábados. Cuando llega ese día, ya tienes expectativas de que lo vas a ver, de que vas a compartir un buen momento con esa persona tan especial para vos, y así ya está creado el mecanismo del condicionamiento positivo. Pero luego de ese período, sin ninguna explicación ni motivo aparente, deja de visitarte los sábados y vos te preguntas si hiciste o dijiste algo que le pueda haber molestado; pero el narcisista aparece a los tres días como si nada y ahí te tranquilizas y piensas que tu cabeza te está jugando una mala pasada. Te sientes ansiosa/o y muy insegura/o. Y ahí él vuelve a desaparecer y entra en escena a la siguiente semana un miércoles. De esta manera, logra que estés siempre pendiente, en tensión, deseando su presencia. Así es como logra mantenerte expectante de manera permanente. Aparecerán muchos momentos de perturbación, angustia y ansiedad, ya que la víctima siente que no tiene ningún control sobre sí misma. Está sometida a los tiempos del narcisista.

La alternancia de momentos de euforia y seducción seguida de momentos de indiferencia y menosprecio crea la dependencia afectiva patológica. Esta es la base del vínculo traumático de traición: un nudo emocional en donde solo la víctima siente apego patológico por su abusador.

Es importante poder detectar el reforzamiento intermitente de manera temprana y así no tener nunca más una agenda abierta con este tipo de personas que juegan con tu tiempo. Los manipuladores se valen del lenguaje abierto y ambiguo para no hacerse cargo de lo que dicen y de lo que hacen. 

En un buen vínculo, el tiempo siempre tiene que estar acordado por ambas personas. No dejes que jueguen con vos.

Gaslighting



 Muchas personas que están sufriendo el ciclo del abuso narcisista y no lo saben, comienzan a entender lo que están viviendo cuando descubren un concepto: “Gaslighting”. 

¿Qué significa este término, tan importante que lo veremos más de una vez?

El Gaslighting es una técnica de manipulación que utilizan los narcisistas para convencer a su víctima de que la realidad no está sucediendo.

En este ataque directo a la percepción, el abusador planta la semilla de la duda en su víctima y así, el damnificado comienza a pensar que algo anda mal en su cabeza.

Ejemplos típicos: 

Víctima: —¿Te acuerdas lo que me dijiste ayer?

Narcisista: —Yo nunca te dije eso.

Víctima: —¿Te acuerdas lo que pasó el otro día?

Narcisista: —No se de qué me estás hablando, eso no fue así.

Víctima: —¿Viste hace un rato cuando me hablaste en ese tono? Bueno, te pido que no me hables así porque no me gustó.

Narcisista: —¿En qué tono? ¿Ves que sos muy susceptible? Vos no tienes sentido del humor. Sobredimensionas. Exageras. Inventas. Hacete ver. Hacete tratar…

De este modo, el individuo con Trastorno Narcisista va convenciendo a su presa de que hay un error de percepción. Un error en sus sentimientos. Con el transcurso del tiempo la víctima empieza a dudar de su propia cordura y a aceptar la falsa realidad que le impone el abusador. De manera sutil, comienza a perder su libertad. 

Recordemos que todo lo que quita la capacidad de pensar, de decir, de ser, de hacer y de sentir libremente es violencia emocional. El Gaslighting es un tipo de lavado de cerebro que se va ejerciendo de a cuentagotas. De esa manera, el acosador va en forma paulatina enloqueciendo a su víctima.

Si el abusador ve que el Gaslighting no está funcionando bien, puede ser que lleve la manipulación a otro nivel y comience a humillar a su víctima: criticando, denigrando, acabando con su autoestima. El problema es que la víctima nunca va a tener una prueba de esa manipulación sutil. Por eso, muchas veces las víctimas empiezan a grabar estas situaciones para que sean otros quienes validen y legitimen lo que ellos están viviendo.

Entonces, el manipulador lleva al límite a su víctima provocando así el estallido emocional de su presa. Y pasa a ser el acosador quien graba la situación durante estos desbordes para demostrar que él es la víctima de su víctima.

*En ingles: luz de neón. El origen del término proviene de una película de los años 40' llamada "Gaslight", en donde el protagonista le quiere hacer creer a su esposa que ella está enloqueciendo, cambiándole los objetos de lugar o con juegos de bajas y subidas de tensión en las luces. Negando la realidad y la percepción y haciéndole creer que ella no está bien.

Ciclo del abuso narcisista



 Los perversos narcisistas son depredadores al acecho de personas que les puedan suministrar combustible. Como ya vimos en notas anteriores, este combustible es de tipo emocional. Y las necesidades especiales de estos individuos pueden cambiar según el momento vital (cuando siente que está en la etapa para tener hijos va a buscar hijos, cuando se siente en la etapa de desarrollo laboral va a buscar ascenso profesional, etc.). Y buscaran, debido a este estilo de vida parasitario, diferentes recursos en cada etapa de sus vidas. Puede ser dinero, sexo, status, una posición laboral, hijos, compañía y lo que se les pase por sus cabezas, de lógica inentendible para los seres con conciencia moral, valores y códigos de convivencia.

Este ciclo consta de cuatro fases:

• Fase 1 - Bombardeo amoroso: Los narcisistas se muestran dadivosos, simpáticos, maravillosos y encantadores.

En esta fase el narcisista va a construir un personaje a la medida de su víctima. La va a manipular con su seducción superficial. Halagándola, va a tener gestos para obnubilarla y le va a decir que es la persona de sus sueños.

Esta seducción es tan irresistible que la víctima siente que toca el cielo con las manos, y se convence de que ha encontrado al amor de su vida. Siente que el universo conspira con ella y que una fuerza superior se apiadó de su persona. En su cerebro se produce una “catarata química” de sustancias como la feniletilamina, norepinefrina y oxitosina.

La víctima siente la borrachera del enamoramiento y no se puede imaginar lo que está por venir...

• Fase 2 - Devaluación: Una vez que la víctima está adentro de la relación y que cayó en las redes del depredador va a comenzar el ataque.

Como los perversos narcisistas son en el fondo sumamente inseguros, necesitan sentirse admirados y es muy raro que sean fieles. Van a generar que la víctima se sienta insegura y que tenga que esforzarse para seguir siendo “la elegida”. Será manipulada, sin saberlo, con varias técnicas que enunciaremos ahora y profundizaremos en ulteriores artículos, como la triangulación que consiste en introducir terceras personas en la relación, que pueden ser reales o imaginarias. Por ejemplo: El narcisista dirá que apareció algún ex, se hará el misterioso con el celular dejando que la víctima visualice algunos mensajes que le generen sospechas e inseguridades. Además de otras técnicas como las llamadas “cold shoulder” (hombro frío), la “ley del hielo”, el “tratamiento silencioso”, y el “Gaslighting”.

Con estos métodos el narcisista logra fulminar la autoestima de su pareja y hacerla sentir insegura.

En esta etapa ya estará realizado el “reforzamiento intermitente”, técnica mediante la cual el manipulador hará que su víctima se vuelva adicta a él.

• Fase 3 - Descarte: En esta etapa el manipulador ya puede retirarse del vínculo o hacerse dejar. De inmediato le hará saber a la víctima que está saliendo con otras personas, mostrándole como el problema radicaba únicamente en el comportamiento de su víctima.

Esta fase es muy dolorosa y deja grandes secuelas. Los damnificados tienen estrés postraumático, depresión, ansiedad, pensamientos obsesivos, rumiantes. También despersonalización, des-realización, baja autoestima y falta de confianza en uno mismo y en los demás, entre otros.

• Fase 4 - Hoovering: 

Como el narcisista necesita suplemento, va a volver a buscar a su víctima para demostrarse que todavía tiene poder sobre ella. Durante esta etapa va a ser una verdadera aspiradora. Repetirá la estrategia mostrándose seductor y encantador como al inicio de la relación. Dirá que quiere cambiar, o que ya aprendió y rearmará el personaje a la medida de este nuevo comienzo.

Las víctimas suelen caer en este ciclo más de una vez.

Es importante saber que en una relación saludable no hay manipulación patológica, ni intenciones de aniquilar a nadie. En un buen amor no se necesitan subtítulos para entender lo que el otro nos dice. Quien realmente te quiere tendrá como límite tu dolor y jamás avanzará por sobre ese nivel. 

Instagram: lic.andreaindij