martes, 20 de octubre de 2020

Entrevista en la radio sobre El Método de la Piedra Gris






 http://www.nuevodiarioweb.com.ar/noticias/2020/10/20/269552-andrea-indij-como-utilizar-el-metodo-de-la-piedra-gris

Piedra Gris


por Andrea Indij. Psicóloga esp. en Comportamiento Narcisista.




 Lo primero que vamos a hacer si estamos en un vínculo con algún Narcisista Patológico es aprender  el método de la piedra gris”.

Nota: No para resignarnos ni quedarnos sometidos hasta terminar muy mal; sino para ir preparando el terreno para la huida, ganar tiempo y prepararnos para el contacto cero, o contacto cero modificado en el caso de que trabajemos o estudiemos en el mismo lugar; o si hay hijos en común. 

Otros escenarios que pueden imposibilitar; en una primera instancia; el contacto cero es si se  comparte algún grupo de amigos, si se reside en ciudades pequeñas, somos vecinos o tenemos vínculos a través de otros miembros de la familia. En estos casos apuntamos a crearnos una “perimetral” mental,  dentro de nuestro alma.

¿En qué consiste el Método de la piedra gris?

En abstenerse de cualquier reacción de tipo emocional que pueda servirle al manipulador de “suplemento” narcisista. La diferencia con el contacto cero es el desconectarse emocionalmente del abusador cuando no es posible la distancia física.

Se trata de no reaccionar ni dar respuesta alguna cargada de afecto. Responder cualquier pregunta con monosílabos. Es convertirse en alguien realmente aburrido y lineal,y de esta manera no entregar energía emocional. El objetivo, es que el narcisista pierda interés en quien fue hasta ahora una fuente de suministro de combustible emocional.

Este método no es efectivo en toda fase, ya que para que funcione es indispensable comprender que no se puede esperar absolutamente nada bueno de un narcisista. Que cualquier cosa que parezca inofensiva por parte de el es siempre parte de una agenda encubierta.

Bajo el efecto de la disonancia cognitiva es prácticamente imposible utilizar este método. Por otro lado, la semana pasada hablamos de la “Adicción a La Ilusión”: La amnesia perversa hace que muchas personas se olviden del ciclo del abuso y sólo recuerden la fase del bombardeo amoroso, entorpeciendo la entrada en la recuperación. Muchos no entienden por qué mientras intentan alejarse del abusador, comienzan a extrañarlo simultáneamente de un modo desesperante. Esto se debe a la adicción al narcisista, que es igual de fuerte que la dependencia a las drogas ya que genera la misma química en el cerebro. 

Generando, en la fase de abstinencia: 

Trastornos de ansiedad, 

Alteración del sueño, 

Falta de concentración, 

Sensaciones físicas desagradables (como sentir un nudo en la boca del estómago y opresión en el pecho),

Pensamientos obsesivos permanentes en torno a repasar situaciones con el narcisista.

Si la persona sabe que está atravesando este problema, la sintomatología suele durar mínimo dos meses debido a la química que se genera y a  la posibilidad de acompañar este proceso de manera consciente. Si se desconoce, la adicción puede durar mucho más debido a la incertidumbre y el miedo al miedo que desencadena un estado de estrés permanente.

En la recuperación es importante distinguir que lo que se siente por el narcisista no es amor; sino adicción. Esto ayuda entender que no te estás alejando de un ser querido; sino de una droga letal.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Adicción a la ilusión




 Ya visibilizamos cómo funciona el ciclo del abuso narcisista. La víctima se hizo adicta a su verdugo, no puede salir de la relación a pesar del alto grado de padecimiento; una vez más el narcisista la seduce, la vuelve a idealizar y genera escenarios que propician la “adicción a la ilusión” (momentos maravillosos, encuentros con el otro que hacen pensar que la relación va a prosperar del modo en que soñamos para nuestra vida convencidos de que un día nos despertaremos con ese que elegimos en la primera fase del bombardeo amoroso). 

Sin embargo, tarde o temprano vuelven a aparecer el Gaslighting, la Triangulación, la Ley del Hielo, el Hombro Frío y la Devaluación. Nos encontraremos una vez más llorando en la ducha, preguntándonos por qué vuelve a pasar algo que te prometió no se iba a repetir nunca más. Así que la mejor frase que podemos regalarles es: “Hay que saber retirarse a tiempo”. Y nunca subestimen semejante virtud. 
Lo cierto es que la adicción ya está instalada, la química del cerebro está jugando una mala pasada porque se trata de la misma lucha del alcohólico que está ansioso por tomar “esa” copa.
¡¡¡Pero la buena noticia es que estas relaciones pueden tener un final feliz!!!
EL final. 
Salir de este tipo de vínculos puede ser un proceso lento y en etapas que quite horas y horas de sueño. Todo, siempre y cuando se haya decidido por la opción SALIDA. Porque sabemos que también se puede pasar la vida entera en una relación insatisfactoria, de esas que hacen doler el cuerpo, asquean, repugnan y atrapa todo en uno. Y hace tiempo nos dimos cuenta que el Shampoo 2 en 1 no limpia ni desenreda. 
La disonancia cognitiva puede tener consecuencias muy serias: Puede provocar tanto enfermedades físicas como emocionales. Hace que nos sintamos ansiosos, deprimidos y estresados. Y si no comprendemos este tipo de vincularidad, es porque todavía estamos en un abismo.
Algunos ejemplos de Adicción a la Ilusión para poder detectar este patrón tan siniestro y transformar el abismo en un precipicio:
1. El primer ejemplo lo vemos con sostener este vínculo en pos de un proyecto que soñamos para nuestro futuro. Nos imaginamos que por nuestro amor la persona va a cambiar. Como no aceptamos nuestro presente, somos capaces de visualizar un futuro maravilloso, lejos de todo lo que nos hace ser quienes somos. Nos vemos sonriendo, corriendo por la pradera tomaditos de la mano con la panza de embarazada.
La única manera de construir un futuro feliz, es siendo cada día feliz.
2. Amamos ir por la vida con el título de “salvavidas”, nosotros pensamos que un salvavidas es algo redondo con agujero. Como salvar… salva. Ojo, que en esta batalla tarde o temprano, terminás siendo un problema más entre los otros que ya hay. Bien sabemos que soldado que huye, es el que realmente sirve para otra batalla. 
3. El miedo a la soledad nos lleva a otro viejo y conocido autoengaño: Surge la fantasía de que no vamos a tener con quién contar en los momentos en que nos sintamos angustiados o cuando pase algo. Por este autoengaño se paga un precio muy alto. Y se paga con el cuerpo. 
4. La idea de que el otro nos va a completar es otra de las ilusiones que nos hacemos. Pero en algunos casos logramos la completitud, llenamos todos nuestros espacios pensando en esa persona, llamándola, mirando su facebook. ¿Cuántas horas al día podemos pasar mirando su Instagram, entrando en WhatsApp, mirando fijas las dos rayitas como si fueran a ponerse azules por hipnosis? ¿O siendo detectives profesionales debido a la triangulación a la que estamos sometidos?
¿Y qué hacemos ahora?
Es fundamental recuperar las riendas de la propia vida. Dejar de ceder el poder a otros. Fijar nuevos objetivos. Te aseguramos que si movés algo, el resto no tiene más que acomodarse. Como una vez oímos decir “De un laberinto, se sale por arriba”. 
El primer paso es reconocer que tenemos un problema y que no podemos solos con esto: Admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción, que nuestra vida se había vuelto ingobernable.
El Primer paso, es el comienzo del proceso de recuperación. El alivio empieza aquí; reconocemos que tenemos un problema. Y que no podemos solos.


domingo, 11 de octubre de 2020

Hoovering

 



El Hoovering es el proceso de seducción emocional que da como resultado el retorno a la relación tóxica con los narcisistas. No se trata de una pareja que intenta buscar soluciones inteligentes para zanjar diferencias, ni de pensar en cómo mejorar para salir adelante de una crisis conyugal; el Hoovering es la etapa final del ciclo destructivo de los manipuladores patológicos para que la víctima regrese a su celda y así habilitar el ingreso a una nueva fase de idealización.

Es importante que la víctima sea consciente de que tiene la vulnerabilidad de ser aspirada una y otra vez, ya que si esta grieta no existiera, el narcisista no tendría por dónde entrar y la relación tóxica simplemente terminaría. La vergüenza que siente la víctima cada vez que les anuncia a sus allegados que volvió con la persona que tanto daño le hizo es una “bandera roja” para darse cuenta de esto.

Es frecuente que la víctima justifique los regresos con el agresor atribuyéndose culpas, asumiendo que los descartes anteriores habían ocurrido debido a sus propios defectos de carácter o sus malas reacciones. Como resultado de estas atribuciones erróneas, la víctima comienza a tratar de mejorar todas sus “equivocaciones”, esto es: tratar de ser una persona hecha a medida del manipulador realizando las contorsiones necesarias para no generar ningún conflicto y así “hacer feliz” a su amado.

¡Qué trampa tan dañina! Puesto que todos cometemos errores y la dinámica de una relación con un narcisista no se soluciona con esfuerzos sobrehumanos cuasi-heroicos para complacer al otro.

En un tratamiento psicoanalítico, se trata de ayudar a construir la pregunta en el paciente de “¿qué tengo que ver yo en esto que me está pasando?”. Pero esto es iatrogénico en las situaciones en que un paciente está cursando el ciclo del abuso narcisista, ya que lo que urge en estos casos es que la víctima se reconozca como tal y deje de perder el tiempo pensando en qué puede hacer para mejorar y salvar la relación.

Eso es otra trampa, una verdadera distracción. Ya habrá tiempo para armar esa pregunta desde afuera, cuando la persona decida salir por arriba de ese laberinto. Si logra salir de esa relación tóxica, podrá entender que el narcisista le generó una vulnerabilidad para ser explotada, parasitada, que se puede aprender a elegir con quienes ser compasivo y empático, y que la idea del amor romántico le ha jugado una mala pasada. Razón esta ultima por la cual podemos comenzar a de-construir algunos conceptos que facilitan los abusos por parte de seres inescrupulosos.

Debemos dejar de ser complacientes para poder conocer nuestros verdaderos deseos y ser más auténticos que nunca, ya que es la única manera de encontrar la verdadera paz interior y el amor, empezando por el propio.

El término Hoovering alude a las aspiradoras de la marca “Hoover” haciendo referencia a cómo el narcisista absorbe o aspira a su víctima. Recordemos que muchas veces es la víctima la que pide ser aspirada, y esto se debe a que no entiende en dónde está metida y no se imagina que le devendrá un futuro lleno de humillaciones mientras, ilusa, piensa que algo puede cambiar.

Los ejemplos clásicos de Hoovering son: promesas, regalos, sexo, dinero, viajes, citas románticas, lágrimas de cocodrilo, escenas dramáticas.

Algunos también lo hacen con chantaje emocional y extorsiones sutiles (“si me dejas me muero”, “viste el video que tengo de cuando tuvimos intimidad”, “jamás se lo mostraría a nadie mi amor”).

Otro recurso para el Hoovering es la culpa: buscan generar culpabilidad en su víctima.

Y otra manera es apelando a las cosas que les convienen como por ejemplo el bien de los hijos.

El más utilizado es que luego de todas las técnicas de la fase de devaluación comienzan a actuar como si nada hubiera pasado, como si estuviera todo bien y la víctima, agotada de todo lo que sufrió, prefiere seguir adelante sin hacer alusión al tema.Y así va aguantando cada vez más abusos por la segregación de sustancias que se produce debido a todo el ciclo destructivo que es sumamente adictivo, igual que con las peores drogas.

La semana que viene les contaremos cómo terminar con este ciclo.

martes, 29 de septiembre de 2020

EL DESCARTE



 Todos los narcisistas patológicos aplican el ciclo de abuso como proceso de victimización para lograr el vínculo traumático de traición con su presa: Bombardeo amoroso, Devaluación (ataque), Descarte y “Hoovering”.


En las columnas anteriores hablamos de la etapa de la “luna de miel”, de cómo el reforzamiento intermitente vuelve a la víctima codependiente, les contamos qué es el gaslighting, la triangulación, la ley del hielo, el hombro frío, el tratamiento silencioso; la difamación y el aislamiento; y aprendimos quiénes son los monos voladores.


Luego de todas estas técnicas, viene una etapa fulminante: El descarte.


El descarte es una fase humillante. Aquí el narcisista deja a la presa en un estado de agonía. Se siente medio viva, medio muerta y con la dignidad totalmente aplastada.


Todas las etapas mencionadas se repiten como un patrón recursivo, es por eso que en lo sucesivo la persona vive en tensión permanente y llena de ansiedad. En los momentos de bombardeo de amor, tiene la ilusión siniestra de que algo cambió. Siente que el ser bondadoso de los primeros tiempos regresó; pero el cuerpo registra que una olla se está por destapar en cualquier momento. Entonces empieza a hacer contorsiones para no molestar a su ser amado. Tratando de no decir nada que lo pueda perturbar, intentando no hacer nada que le pueda molestar. Perdiendo la libertad de pensar, de decir y de hacer lo que siente. Sin registrar que esto es violencia emocional. Y que es una trampa ya que el narcisista no hace sus juegos macabros como consecuencia de las acciones de su víctima. Ellos siempre se las ingeniarán para encontrar motivos que justifiquen sus técnicas de manipulación.


Mientras tanto, la persona se encuentra una vez más con la inminencia, llorando por los rincones, confundida, angustiada, sin comprender que está metida en medio de un tsunami. Y así, el manipulador justifica otro descarte.


Los narcisistas hacen muchos descartes y la víctima hace micro duelos. Esto le genera un estado de alerta crónico. Estos descartes siempre derivan en el “Hoovering” (que desarrollaremos en una nota posterior).


En las charlas con los lectores que se comunican a nuestras redes, hay algunas preguntas frecuentes:


¿Siempre vuelven los narcisistas?


¿Existe un descarte final?


¿Siempre tienen otra fuente de suministro antes del descarte?


La respuesta a estas preguntas es SÍ:


Siempre tienen otra fuente de suministro antes del descarte. O la tienen antes o enseguida. Ellos siempre necesitan idealizar a alguien para luego repetir el ciclo devaluando a su nuevo suministro.


Mientras tengan algo para parasitar, o combustible para extraer, regresan aun después de meses o años. A excepción de que ya sepan que ya fueron descubiertos no tienen ninguna chance de entrar en la vida de su antigua víctima.


Ese habrá sido el descarte final.


martes, 22 de septiembre de 2020

Padres narcisistas ¿Qué ocurre cuando un narcisista se convierte en padre?




Hacer que nazca un niño no basta, también hay que traerlo al mundo”. Boris Cyrulnik.

Los padres suficientemente buenos generan un estilo de apego seguro que va a resultar a medida que sus hijos vayan creciendo, en una sensación de bienestar, autoconfianza, habilidades cognitivas y buenos vínculos sociales.
¿Pero qué ocurre cuando un narcisista se convierte en padre? 
Existe una tendencia a suponer que tanto un padre como una madre siempre van a desear el bien para sus hijos, los van a amar, y velarán por su felicidad. Con los padres narcisistas esto no sucede debido a que un narcisista patológico no tiene la capacidad de amar. Ni siquiera a sus propios hijos.
Son padres que les proporcionarán a sus hijos un estilo de apego desorganizado que traerá diversos síntomas, graves consecuencias y secuelas de por vida.
No es fácil darse cuenta quién es un padre manipulador, ya que manipular no es sinónimo de ser un manipulador patológico. Todos los padres pueden llegar a ejercer la manipulación en algún momento para obtener beneficios o influenciar a sus hijos, y eso es muy diferente a ser un progenitor manipulador que intenta denigrar, explotar o destruir a su progenie. Por otro lado, es parte de la vida de relación que aparezcan enojos, exigencias, alguna descalificación y hasta comparaciones; pero acá estamos hablando de padres o madres que envidian a sus hijos y que van a ir destruyendo cualquier posibilidad de felicidad en sus vidas.
Estos padres tienen relaciones de utilitarismo y explotación con otras personas, y los hijos no son la excepción porque, en vez de ser amados, son usados.
Como los narcisistas necesitan alimentar la imagen fantaseada y grandiosa que tienen de sí mismos, los hijos son como una suerte de séquito o club de fans. Estos padres pretenden que sus hijos sean una extensión de ellos mismos y que realicen sus deseos frustrados y sueños incumplidos.
Si los hijos respetan el reglamento que estos padres narcisistas establecen, pasan a ser maravillosos; pero cuando no lo hacen son una amenaza dado que en estas familias no hay lugar para el criterio individual.
Estos hijos intentan hacer absolutamente todo lo que está a su alcance y mucho más para ganarse el amor de ese padre o esa madre narcisista, pero nada es suficiente.
Jamás alcanzará todo el esfuerzo que hagan para contentar a un progenitor narcisista.
Para un hijo el mayor triunfo es el afecto de sus padres; pero en este caso será imposible de conseguir. Se convertirá en una carrera eterna, terrible, frustrante y desgastante.
Si hay más de un hijo, van a propiciar la dinámica del Niño Dorado y El Chivo Expiatorio. El “Golden Child” llevará la carga de llenar las expectativas, mientras que el otro será la oveja negra, hijos que crecerán con la autoestima dañada. Sufrirán el ciclo de abuso narcisista y todas las técnicas que vimos en notas anteriores: gaslighting, triangulación, tratamiento silencioso, reforzamiento intermitente, etc. Es así como sus focos rojos y sistema de alarmas quedarán averiados hasta perder la posibilidad de ponerles límites a los narcisistas patológicos. 
Bajarán sus defensas hasta la edad adulta. Convirtiéndose en personas vulnerables, propensas a entablar vínculos con gente abusiva. Suelen ser altamente empáticos, co-dependientes y fácil de hacerlos sentir culpables.
Los padres narcisistas invaden la intimidad de sus hijos, se meten en todos sus asuntos sin respetar los espacios y los tiempos de nadie. Suelen practicar el “juego de la piedad” mostrándose como las víctimas de sus víctimas.
Las consecuencias de crecer con padres con estas características son:
-Propensión a la ansiedad y la depresión. 
-Desarrollar algún trastorno de la personalidad. 
-Estrés postraumático complejo (crónico y permanente, debido a la larga exposición al maltrato). 
-Alteraciones en la regulación de impulsos afectivos como la rabia y el miedo. 
-Pueden tener impulsos autodestructivos como adicciones.
-Alteraciones en la atención y concentración.
-Episodios disociativos.
-Culpa intensa y constante.
-Vergüenza.
-Alteraciones de la percepción del maltratador.
-Malas relaciones interpersonales (debido a que les cuesta confiar en otros).
-Sensación de vulnerabilidad.
-Pérdida del sentido de la vida y angustia.
-Somatización y otros problemas médicos.
Como dice Boris Cyrulnik: “Las heridas infantiles no son un destino” y hay salida para todo esto.
Entendiendo que ya pasó, ya no vives con ellos. Volviendo al aquí y al ahora. Sabiendo que estás a salvo. Ya no eres ese niño que tenía que someterse. Ahora te cuidas a ti mismo. Sabiendo que sos una persona saludable y constructiva.

martes, 15 de septiembre de 2020

Sol Negro Por qué las familias de los narcisistas patológicos parecen tolerar y justificar las acciones abusivas



Lo que niegas, te somete. Lo que aceptas te transforma”. C. G. Jung.

Hace pocos días estrenaron en Netflix la película “Crímenes de familia”. En una escena reveladora, una psicóloga declara en defensa de su paciente lo siguiente (perdón si hago spoiler): “(…) estos hechos suceden en estado de angustia extrema”; “muchas veces la madre no se acuerda lo que ha sucedido”. “La madre se convence de que algo no sucedió por un temor muy grande a las consecuencias que un hecho puede tener aun existiendo síntomas demasiado evidentes”.
La negación es una defensa del psiquismo ante situaciones que el Yo no tolera. A veces se necesita tiempo y trabajo psíquico para dejar caer la defensa sin un daño emocional.
En la misma película, la psicóloga continúa: “La negación es un mecanismo de defensa natural que utilizamos todos. Es el mismo que utilizamos usted y yo para evitarnos la angustia que nos provoca saber que nos vamos a morir (...) la persona en estado de shock es capaz de anular toda capacidad de raciocinio o de distinción moral”.
En la escena siguiente podemos ver a la protagonista sobornando a un abogado penalista para hacer desaparecer un expediente que incrimina a su hijo sociópata. No todos los seres humanos comparten el mismo sistema de valores y tampoco encontraremos un consenso acerca de lo que es universalmente aceptable o inaceptable para vincularse. Con esto queremos dar a entender que no todos los padres, hermanos y demás familiares de un narcisista patológico van a ser iguales a él, aunque en muchos casos sí son facilitadores de un entorno propicio para los abusos.
Es frecuente que los narcisistas patológicos no muestren sus características psicopáticas dentro del núcleo familiar. También puede ocurrir que esta manera de ser en la vida esté acompañada por otras psicopatologías como por ejemplo adicciones o trastornos del estado de ánimo. Como la ilusión de los seres queridos es que con ayuda psiquiátrica, los narcisistas puedan cambiar, entonces hacen atribuciones incorrectas sobre algunos comportamientos inapropiados, solapando las actitudes abusivas.
Es por esto que los familiares son los últimos en enterarse que detrás de algunos trastornos se esconden personalidades extremadamente dañinas. Son satélites que giran en torno al sol, a un “Sol Negro”.
El familiar de un manipulador patológico suele desarrollar enfermedades psicosomáticas, debido a la codependencia que tiene con el miembro abusador. Hay muchos casos en donde estos seres cercanos pierden su dinero intentando solucionar los problemas del depredador. Llegando a veces a la vejez sin el patrimonio del trabajo de toda una vida que se vuelve irrecuperable.
Es importante que la víctima se aleje no solo del abusador; sino también de todo el entorno familiar del mismo que sigue bajo la negación; para evitar ser sometida a la luz de gas secundaria.