miércoles, 10 de marzo de 2021

Deshabitadas

 



Soy Andrea Débora Indij, estudié Licenciatura en Psicología y me especialice en Clínica de Adultos. Realice luego un post-grado en Psicoanálisis y hace unos años viví una experiencia personal que me produjo un sacudón tal que me llevo a dar un giro en mi carrera para trabajar en la recuperación de las víctimas de Psicópatas Integrados.

En las últimas décadas las mujeres estamos preguntándonos cómo podemos aprender a vincularnos sin dañarnos y sin herirnos. Los modelos de desigualdad de género instalados desde hace tantos años en la cultura llevaron al surgimiento de patologías asociadas con el narcisismo y la codependencia.

Parece una utopía pensar en erradicar algunos modelos vinculares generadores de tanto dolor y sufrimiento; pero podemos poner nuestro granito de arena para colaborar con este cambio.

¿Por dónde comenzar? En principio por el auto respeto.

Si suena muy trillado decir por “el amor propio”, al menos comencemos por respetarnos a nosotras mismas. Merecemos ser cuidadas por nosotras mismas. Aprender qué es el auto cuidado

En ningún lado nos enseñaron a pensar en nosotras; sino que desde pequeñas nos pidieron seamos complacientes, solidarias y nos convencieron de que es un buen atributo el pensar siempre en los demás. Si no respondíamos de este modo, podrían tildarnos de egoístas y malas. Esto llevó a la situación actual: No tenemos idea de quiénes somos. Nos sentimos deshabitadas.

No somos capaces de registrar nuestros límites y eso nos coloca en una situación de vulnerabilidad para que otros nos descalifiquen. Entonces reaccionamos de manera reactiva o nos quedamos calladas y sobre adaptadas cuando recibimos un ataque. No podemos defendernos ni hacernos valer porque hemos crecido atacándonos a nosotras mismas. Tratando de encajar en los modelos estéticos y de moda impuestos por parámetros poco amorosos, más bien perversos. Nos fastidiamos con nuestros cuerpos, con la comida, con la sexualidad, con las comparaciones, etc… Entonces: ¿cómo pretendemos defendernos de un ataque, si crecimos denostándonos a nosotras mismas y dejándonos de lado para quedar bien con los demás?

El mito amor romántico hizo creer que la media naranja nos rescataría del vacío existencial. Algunas probaron llenarlo con viajes, trabajo, comida, compras, internet, redes sociales o sustancias tales como tabaco, marihuana, alcohol, drogas de diseño, cocaína y auto medicación psicofarmacológica.

Estos excesos fueron una solución fallida y el dolor se incrementó. Hoy son muchas las que pueden detectar que se vinculan con personas que les generan la misma química en el cerebro que las peores drogas. Que sufren de dependencias afectivas patológicas. Que permanecen en relaciones con un terrible grado de padecimiento y no logran salir. Estas personas tienen adicción a la ilusión de que algún día podrán llevar la relación hacia el lugar que soñaron.

Por eso, hacen contorsiones para que el otro no se altere y van perdiendo la libertad de pensar, de decir y de hacer libremente lo que desean. Viven aferradas a un vínculo por las promesas que les hace su pareja. Promesas que al igual que una "fata morgana", desaparecen cuando nos acercamos a ellas; pero insisten y perseveran en la ilusión de que algún día se cumplirán.

Porque ya es demasiado todo lo invertido y entonces, como con el tragamonedas, prefieren seguir apostando a que un día llegará la recompensa y ganarán el jackpot.

Lo que ocurre es que las mujeres deshabitadas cobran sentido de identidad cuando están en pareja, sienten que no valen nada sin el amor del otro y piensan que sin ese otro se mueren.

Tienen la necesidad de recibir apoyo, contención y protección de un hombre. Su autoestima se sostiene solo ante la presencia de una pareja. La pareja es su centro de atención y en torno de él girarán pensamientos obsesivos que le servirán, una vez más, como salida fallida del vacío existencial tan insoportable para estas personalidades pre-melancólicas. Pilotos de tormenta, que saben cómo funcionar cuando hay adrenalina pero que no registran como amor la tranquilidad que provoca el poder reposar en una relación equilibrada.

Estas mujeres son carne de cañón para personalidades tan dañinas como los manipuladores patológicos, perversos narcisistas y psicópatas integrados; todos expertos en armar personajes a la medida de sus víctimas. Vendedores de promesas e ilusiones que van a utilizar la manipulación y el encanto personal para depredar a su presa.

Probablemente fuimos niñas adultas, luego nos convertimos en adultas niñas; pero tenemos la posibilidad de tomar las riendas de nuestra vida para convertirnos en mujeres adultas capaces de sostenernos. Y aprender a vincularnos en relaciones de amor y respeto.

El agresor no va a dejar de ser agresor, pero en mi consultorio ayudo a retirarle el Poder que las victimas de manipulación le han dado.

Soy Andrea Indij, Licenciada en Psicología y mi trabajo consiste en ayudar a las personas a empezar a mirar el mundo desde una posición interior valorada…

miércoles, 3 de marzo de 2021

Violencia económica. “Y esta es la ley de Oro: quien tiene el oro hace la ley”





 Una rana saltó un día a una olla de agua hirviendo. Inmediatamente brincó para escapar de ella. Su instinto fue salvarse y no aguantó ni un segundo en el recipiente. Otro día, esa misma olla estaba llena de agua fría. Otra rana saltó dentro y nadó. Estaba feliz en esa ‘piscina’ improvisada. Lo que el animal no sabía es que la hornalla estaba recién encendida por lo que el agua se iba calentando poco a poco. Así que al tiempo el agua fría se transformó en agua templada; pero la rana se fue acostumbrando. Allí seguía, nadando plácidamente en ella. Sin embargo, poco a poco, el agua subió de temperatura. Llegando a estar tan caliente que la rana murió sofocada. Ella, sin embargo, no se había dado cuenta, ya que el calor aumentaba de forma gradual y se iba acostumbrando.

Uno de los medios por los que los narcisistas patológicos ejercen el control de su pareja es la “violencia económica”, que consiste en ir monopolizando de manera gradual la administración del dinero. Controlando cómo, cuándo y en qué se utilizan los recursos económicos.
El narcisista parte de la creencia que “lo que yo genero me pertenece y lo que tú generas me pertenece también.”

Al principio es posible que la pareja, generosa, no entienda que haya personas que puedan pensar así, e inocentemente debido a que posee una elevada escala de valores, sueña con construir una pareja en donde ambos compartan responsabilidades. Una pareja en la que haya solidaridad, afecto y trabajo en equipo para crecer juntos siendo buenos compañeros.

Entonces como la ranita cocinada a fuego lento, es casi imposible percibir este tipo de violencia invisible. Porque al principio es muy sutil y encubierta. Todo sucede puertas para adentro y los de afuera piensan que el narcisista actúa en buena fe y para el bien de la familia. Por ejemplo: vende elementos que le pertenecían a su pareja desde antes de la conformación de la sociedad conyugal (el matrimonio o la unión civil) y se guarda ese dinero. La gente dice “seguro que lo va a utilizar para la familia”.

Otro ejemplo de este tipo de violencia es cuando el narcisista logra tener la información de cada movimiento de su pareja aunque lo que él genera a nivel económico es un verdadero misterio para su partenaire.

Si el Narcisista logra convencer a su pareja de que no trabaje y se convierte en el proveedor de los recursos materiales, él sabrá cómo comportarse primero haciéndole creer a su víctima que jamás les faltará nada y una vez que la tenga atrapada, dejará lentamente caer su máscara. Así, podrá extorsionar a su presa exigiéndole que cumpla todos sus caprichos aislándola, devaluándolo, menospreciándola y desvalorizando todos los aportes que haga al “equipo”. 
La pareja, que a ese momento ya depende plenamente de él, estará bajo el efecto del Vínculo Traumáticos de Traición (del que ya hablamos en notas anteriores, una especie de síndrome de Estocolmo).

El narcisista tendrá poder sobre cada decisión y la víctima habrá perdido sus libertades personales.

Esto puede cronificarse aun después de una separación y divorcio, ya que si el manipulador descarta a la víctima; pero es el que provee los recursos económicos, ejercerá una extorsión sutil en donde la víctima sentirá que si no responde a cada uno de los caprichos de su “ex”, esté la dejará de patitas en la calle, llena de deudas, sin pagar el colegio, la prepaga de los hijos, etc. De esta manera la víctima sigue soportando las humillaciones y manipulaciones del psicópata.

En la mayoría de los casos donde este sujeto posee mucho poder adquisitivo, va a amenzar con quitarle hijos. Hace un trabajo paulatino de poner en contra a los hijos del miembro no psicópata de la pareja. Lamentablemente, muchas veces lo llevan a cabo llegando a ejercer el síndrome de alienación parental.

Qué ocurre cuando el psicópata quiere parasitar los recursos económicos de una pareja que tiene talento para generar dinero?
De manera sutil ira manipulando a su presa para que sola le diga que “el dinero es de ambos”. El narcisista expresará que se siente desvalorizado y manipulará hasta conseguir el manejo del dinero.

Muchos de estos individuos llegan a manejar las cuentas bancarias en donde se les deposita el sueldo completo a sus parejas y en algún momento logran apoderarse de estas cuentas, quitando el manejo total a la persona que genera el dinero; administrando absolutamente todos los recursos materiales de la familia.

Este tipo de control atenta directamente contra la autonomía de la víctima y si en algún momento la presa logra separarse, se encontrará con que el psicópata no querrá cumplir con las responsabilidades que tiene para con los hijos. Dirá frases como ¨´yo a mis hijos les doy amor pero no tengo dinero¨´ Sin tener en cuenta que cuando hay hijos que alimentar el ¨´no tengo¨´ no es una respuesta aceptable.

La paradoja de este estilo de narcisista es que jamás les falta dinero para cambiar el auto, irse de vacaciones con su nuevo suplemento y siempre tienen dinero para los cigarrillos en el caso de que fumen. Y bebidas alcohólicas jamás le faltan.
El dinero para sus excesos siempre será suficiente.

domingo, 21 de febrero de 2021

Una solución Espiritual. Cuando hablamos de un vínculo con un Narcisista patológico, no hay paridad. No hay pareja.



 Lo que sí hay es un vínculo tóxico del cual hay que salir para poder sanar. Decir “lo amo mucho”, “nos amamos”, constituye una visión cosmética del vínculo, en donde hay un maltrato de base.






Lleva mucho tiempo acompañar a una víctima de abuso para que entienda que no fue abusada, porque no tenía una buena autoestima. Por amar demasiado, por ser codependiente o por falta de amor propio. La víctima, fue abusada porque una persona abusiva quiso aprovecharse de ella. La única verdad científica es que el damnificado es inocente del engaño, de la manipulación y del mal que otro individuo le hizo. Nada hay que justifique la destrucción y el atropello en manos de un psicópata integrado.

A nadie se le ocurriría preguntarle a una persona que fue sorprendida por un motochorro qué tuvo que ver en eso que le pasó cuando lo arrastraron varias cuadras porque no se le desprendía la mochila que colgaba de su espalda.

Una vez que la víctima acepta su inocencia y que el abuso y el maltrato no fueron su culpa; sino del abusador, recién ahí podrá trabajar de manera adecuada en su autoconocimiento y aceptación.

Poder reconocer nuestras vulnerabilidades nos hace más fuertes y menos manipulables.

Siempre tendremos grietas por donde seremos permeables a que un manipulador entre. Pero al reconocer nuestros miedos más profundos y nuestros deseos más atesorados, seremos mucho más fuertes en visibilizar nuestros límites y aprender a decir que NO cuando alguien avance sobre ellos.

No vinimos al mundo para complacer a los demás.

En ese momento en donde se es “eso que el otro quiere”, nos olvidamos de nosotros como sujetos. Nos olvidamos de lo que nosotros queremos y del autocuidado. Nos convencemos de que somos complacientes porque esa fue nuestra voluntad, cuando no fue así. Porque lo hacemos para “que nos elijan”, para que “se queden con nosotros”. Entonces por un instante volvemos a ser esos niños que lo único que deseaban era ser amados y aceptados ante la mirada de sus padres; muchas veces haciendo lo que sea para ser obedientes y cumplir con el reglamento de un hogar rígido en donde no había límites; sino un estatuto que si se cumplía seríamos aceptados, de lo contrario seríamos los raros… el chivo expiatorio.

En la edad adulta, esto se reedita cuando la persona va moviendo sus límites, aceptando cualquier cosa para complacer a los demás. A eso le llamamos “contentar a los padres”. Queriendo ser lo que el otro quiere, completando al otro.

Recordemos que vinimos a este mundo para hacer algo único. Lo que sea; pero de manera amorosa y sagrada.

Si podemos concebirnos de este modo, entonces nuestras acciones tendrán importancia y entenderemos que no es lo mismo pasarla bien que pasarla mal. No es lo mismo quejarnos de nuestra desgracia que preguntarnos: “¿Para qué me puede estar ocurriendo esto?”.

Este punto de vista puede modificar sustancialmente nuestra calidad de vida.

Podemos darle un sentido a nuestra esencia y alimentarla para que se luzca en lugar de seguir errantes por la vida sin ver cuáles son nuestros límites, y luego que otros puedan avanzar sobre ellos porque pensamos: “Total: ¿ quién soy yo?”

En la medida en que sigamos pensando que no somos suficiente. Que no somos lo suficientemente buenos, estaremos esperando que otro, más “inteligente, bueno, autosuficiente, poderoso o valioso” nos venga a salvar.

Por eso el trabajo implica el poder ser más amorosos con nosotros para decirnos ante nuestros errores: “te equivocas como todos y ya.” “No busques un salvador a quien seguir”. “Busca qué hay allí, en eso que te está sucediendo.”

Hay tres pilares para poder acceder adentro de uno y hacer este trabajo de recuperación:

1-Paciencia

2-Confianza en el plan de la vida

3-La certeza de que todo ocurre para bien.

“Hay que morir a la vida que traíamos para poder abrirnos a la vida que nos espera” escuché decir a la Lic. Inés Olivero.

Cuando la persona logra trabajar a fondo en su autoestima, hay situaciones que se resuelven naturalmente. Pero mientras no haya una base sólida, la fantasía de lo imposible, de lo deseado, de lo esperado socialmente, nos tortura.

Y la verdad es que de lo único que hay que ocuparse es de amarse en cada detalle de cada día de nuestra vida. Y amarnos de la manera más sencilla y cálida posible.

Somos seres sagrados. Lo somos aunque nadie nos enseñó que lo éramos.

Empezar a trabajar en nosotros mismos eludiendo el fantasma de la minusvalía, el sentimiento de inadecuación el sentirnos diferentes ante la importancia que los demás nos puedan dar o que nosotros les otorgamos. Comenzar a trabajar con nuestra autoestima, con el respeto por la vida y los talentos que cada uno tiene es el camino de la recuperación.

La trampa es la ilusión. Desilusionarse es un paso importante porque la ilusión es falsa. La realidad es mucho más simple y tranquila que el fuego interno que quiere desbordarse en una experiencia con un psicópata adaptado. Es la ilusión de pretender hacer el amor en la boca del volcán en lugar de estar más tranquilo.

No hablamos de sanación debido a que la huella que nos enfermó es mucho más poderosa que la que vamos trazando día a día. Aunque estando en estado de alerta constante, podremos lograr una vida mucho más satisfactoria. Pero este, es un tema que trataremos mucho más adelante.


martes, 9 de febrero de 2021

Desigualdad. En el libro “El buen amor en la pareja” de Joan Garriga nos encontramos con el capítulo “Las cinco condiciones para el bienestar en la pareja” en donde relata el sufrimiento que genera empecinarse en amores imposibles.





 Lo tremendo es tener la ilusión de que el otro algún día cambiará y por fin se ajustará a lo que deseamos. 

Hay condiciones que facilitan o dificultan las relaciones. Garriga explica los cinco criterios que aprendió de Swami Prajnanpad para que una pareja logre la armonía y sus asuntos sean alegres y serenos:

La primera condición es QUE SEA FÁCIL. Que fluya sin demasiado esfuerzo. Que no tengamos que malgastar grandes cantidades de energía en emociones y no se nos obligue a luchar contra estas. Que no se creen dramas y tragedias y se logre el bienestar. Todo se devuelve con naturalidad y las cosas resultan gráciles. Propone juntarnos con personas cuyo estilo afectivo encaje bien con el nuestro.

La segunda condición de Prajnanpad es que se trate de dos naturalezas no demasiado incompatibles, no demasiado diferentes. Que la comprensión del otro no esté más allá de nuestras capacidades. A menudo la fascinación amorosa ignora con soberbia la incompatibilidad de dos naturalezas. 

Aquí lo importante es ser capaces de comprender y respetar el mundo del otro tanto como el propio.

La tercera condición es que los miembros de la pareja sean verdaderos compañeros, que se sientan como tales, acompañados ya que el otro es también un amigo. Que puedan compartir sus peculiaridades, gustos, intereses, diferencias, complicidades. Que haya comprensión entre ambas partes.

La cuarta condición es tener fe y confianza plena en el otro. Que no sea necesario temer, desconfiar o protegerse para poder reencontrar un corazón inocente. Que el otro nos inspire una completa confianza sobre la que se pueda cimentar un amor duradero y susceptible de crecimiento. Que tengamos la convicción de que el otro no nos va a dañar.

La quinta y última de las condiciones es el deseo espontáneo de que el otro esté bien. 

El deseo de que esté bien por encima de nuestros miedos o carencias. Se trata de encontrar la propia felicidad con la plenitud del otro. 

Las parejas que cumplen algunas de estas condiciones la pasan mejor que las que no lo hacen.  Otro ingrediente para agregar a los cincos anteriores es el equilibrio en el dar y el tomar. 

Aquí comienzan los problemas con quienes poseen un trastorno narcisista de la personalidad. Seres expertos en crear asimetría en sus relaciones en donde sutilmente generan una deuda que el otro la aceptará sin cuestionamientos y la vivirá con mucha incomodidad. Se sentirá pequeño y dependiente mientras que el narcisista se sentirá superior, grande y con derechos.

Los narcisistas patológicos van a vincularse con exceso de desigualdad en cualquier área de su vida.  

Esta desigualdad los posicionará en un lugar de superioridad que dará despliegue a la desvalorización y el menosprecio de lo que haga su compañero. De manera sutil irá traspasando los límites del otro con comentarios sutiles de desprecio hacia las actividades e intereses que el partenaire va a compartirle.

Un ejemplo de desigualdad se podría ver en una relación de pareja cuando se establece un acuerdo en la distribución de los roles (atravesados por el patriarcado). Si el narcisista tiene habilidades para generar recursos económicos, materiales y territoriales, le hará saber a su víctima que “lo suyo es suyo y lo de los demás…también lo es.” Descalificando los roles de crianza y las tareas domésticas, generando desorientación en la víctima (que cumpliendo su parte de lo acordado se sentirá perdida al no contar con la libertad de disponer de lo que el narcisista tenía que proporcionar a la sociedad conyugal). Con este modo de vincularse vivirá situaciones de mucha perversión, sometimiento y opresión.

No será posible establecer un lazo de reciprocidad y el narcisista irá monopolizando el poder. Cualquier interés de la víctima puede servir para que el psicópata muestre su disgusto con indiferencia, enojo y castigo. Esta desigualdad que va creciendo con el paso del tiempo es la razón por la cual las cosas con ellos nunca podrán ser simples y sencillas.

Las relaciones saludables no deberían ser complicadas. Las personas emocionalmente equilibradas no se dedican a generar discordia, caos y complicaciones sólo por deporte. 

Muchas de esas relaciones a las que denominamos “complicadas” son en realidad vínculos con algún narcisista patológico en donde uno trata mal al otro mientras que ese otro hace intentos desesperados porque algo cambie, porque su pareja muestre su amor, respeto y consideración.

Los psicópatas integrados más encubiertos saben qué botones apretar para jalar los hilos emocionales y cuando su víctima reacciona y pone un límite, dirán que la complicada es ella. Recordemos que cuando un narcisista es pasivo-agresivo, la víctima puede actuar la violencia del otro quedando expuesta y sus reacciones le servirán al verdugo para manipularla y “demostrarle” quién está desequilibrado.

Nuestros vínculos nos definen, hablan de nosotros. Para construir una pareja no hay recetas, lo que sabemos es que no tenemos tanto tiempo para perder viviendo en el Infierno al que invitan los psicópatas encubiertos. Es hora de aprender a sentirnos mejor...ya sea acompañados o solos.


jueves, 4 de febrero de 2021

Nueve Mitos. Los Psicópatas Integrados y los Narcisistas Encubiertos coinciden en su capacidad de camuflarse cual camaleones entre el común de la gente.



Lo hacen porque desde una edad precoz notan que hay algo muy diferente en su forma de ser, razón por la cual comienzan a estudiar el comportamiento de esos otros tan distintos a ellos. Analizan la lógica, los movimientos, las emociones, sus expresiones, forma de vestir, características físicas y ponen especial atención en la gestualidad que más adelante querrán copiar. 

Los seres humanos empáticos no logran comprender la lógica del psicópata ni sus necesidades especiales. Solo a través de las víctimas es posible observar el daño que provocan y cómo cada aprendizaje que adquieren los ayuda a tener herramientas para manipular y seducir mejor a quién se proponen.

 

Hay muchos mitos sobre los psicópatas integrados y otros tantos axiomas y preguntas frecuentes sobre los cuales vale la pena realizar algunas aclaraciones.

 

  1. ¿El psicópata sabe que es psicópata?

Algunos saben, otros no; les da igual. Ellos no tienen ningún impedimento en saber que son diferentes; pero no tienen interés en definir sus características de personalidad ni en analizar sus conductas y mucho menos en hacer un examen de conciencia sobre el daño que causan a sus víctimas.

Saben que hacen daño y no les interesa. Algunos narcisistas de un espectro menos dañino puede ser que no tengan la capacidad de registrar el dolo que provocan debido a la falta de empatía. Vale la pena recordar que no sienten culpa ni remordimiento y obviamente carecen de empatía.

 2. ¿Un psicópata ataca a otro psicópata?

Si bien es cierto que muchas veces se asocian y unen entre ellos para un fin común. Puede ser con fines sociales, para incrementar sus finanzas, por conveniencia, por política, por lo que sea. Saben que no les conviene atacar a alguien que les resulta amenazante por algún motivo. Prefieren evitar una confrontación con alguien que les despierta algún tipo de “respeto”; pero cuando hay que depredar, en algún momento se empezarán a pelear entre ellos. A veces puede ser posterior a muchos años de relación y en ese momento se verá quién es el más fuerte.

Es falso el mito de que “los psicópatas no comen carne de su carne”

3. ¿Todos Los psicópatas son criminales?

Ciertamente es falso. De hecho, en esta columna nos referimos solamente a los Psicópatas Integrados, que difícilmente lleguen a delinquir al nivel de caer en prisión. Ellos juegan con los límites de la ley, se burlan de la justicia; pero saben cuáles son los baches constitucionales, usándolos a su favor. 

La característica diferencial del psicópata criminalestá en sus necesidades que pueden ser desde matar, violar, descuartizar hasta el canibalismo; todas contempladas por la ley, que constituyen un delito y están penalizadas. 

Las necesidades del psicópata integrado tienen que ver con dominar, abusar, maltratar, intimidar, engañar, parasitar, disfrutar del sufrimiento de sus víctimas y aniquilar la personalidad de los otros. 

Todo esto se mantiene en el terreno tácito del código de convivencia que establece la cultura a través de la socialización.

4. ¿Un psicópata no siente emociones? Los psicópatas no sienten empatía, no tienen culpa ni remordimiento. Pero aman la adrenalina. Sienten euforia. Tienen la fábrica de la envidia, la ira y el odio.

 5. ¿Todos Los psicópatas son extremadamente inteligentes?

Algunos son extremadamente inteligentes, otros no poseen ese don.

 6. ¿Todos los psicópatas son hombres?

La mayoría de los estudios sobre psicopatía se han hecho en las cárceles de hombres. A los psicópatas integrados es muy difícil detectarlos y cuesta hacer investigaciones científicas sobre estas personalidades tan dañinas; pero las hay. Y reflejan que hay muchísimas mujeres psicópatas. 

Son tremendamente difíciles de identificar y la devastación que causan en sus víctimas es irreparable. 

7. ¿Los Psicópatas no pisan el consultorio de un profesional de la salud mental?

Si bien es cierto que sus características son egosintónicas, es decir que no sienten malestar o incomodidad por su forma de enfrentarse a una determinada situación o problema. 

No solo no sienten que tienen algo a reparar; sino que la mayoría están orgullosos de ser así. Para ellos el Problema lo tienen los otros a quienes ven como cosas, Inferiores, utilitarias. 

Pero sí, van al consultorio; para aprender a manipular mejor.

Lo hacen para demostrarse que pueden engañar a los profesionales. Para probar si serán identificados en algún psicotécnico que tengan que pasar. Lo hacen para engañar en la corte, para obtener alto combustible en terapia de pareja denigrando a sus víctimas, victimizandose ellos y gozando de la desorientación del profesional tratante. También pueden acudir por otro trastorno que los aqueje. Por ejemplo, un cuadro depresivo reactivo y en muy raras ocasiones angustia.

 8. ¿Los psicópatas son locos?

No son ni locos ni enfermos. Al definirlos como locos y enfermos, la justicia los favorece. El peligro de pensar que tienen una enfermedad radica en la falsa ilusión de que pueda existir algún tratamiento y lo cierto es que no existe ningún tratamiento para esta manera de ser en la vida.

9. ¿El psicópata nace o se hace?

El psicópata nace, el sociópata se hace.

La amígdala del cerebro de los individuos con psicopatía se presenta de menor tamaño que en el resto de la gente y se sabe que está involucrada en los procesos de socialización. Esta reducción hace que no pueda llegar a empatizar ni a identificarse con los sentimientos negativos de otras personas. Dentro de todo el espectro de trastornos por falta de empatía y luego de años de investigación la ciencia actual sostiene que estos trastornos se desarrollan por una interacción de factores genéticos, neurobiológicos, socioculturales y de aprendizaje conductual. Desde la mirada psicoanalítica, los excesos de estos individuos se deben a la falta de la inscripción del nombre del padre. La “ley del padre” se tiene que inscribir en un individuo para que respete los límites de los demás. Sin “inscripción del nombre del padre” no hay ley.

Sin ley hay excesos.

 

En los últimos años es notable cómo aumentó el caudal de damnificados. Probablemente se debe a que los psicópatas son más efectivos y se cansan más rápido de sus víctimas o que estas detectan la manipulación por la devastación intensiva que sufren. O que los psicópatas aumentaron en número en una sociedad en la cual los valores que se fomentan son muy similares a las características de los narcisistas y se naturalizan acontecimientos que antes eran inaceptables socialmente. Por suerte cada vez tenemos más información sobre este tema. Crece la casuística; pero también crecen los recursos para salir de las garras de estos depredadores.


martes, 26 de enero de 2021

LA CULPA. La diferencia entre la culpa y el sentimiento de culpa es que la segunda es un sentimiento neurótico que nos acompaña desde que nacemos y funcionamos de manera inconsciente pensando que “si me siento culpable no soy tan malo”.




 La culpa como sustantivo es la consecuencia de la acción de sobrepasar el límite real o simbólico de otra persona (o cuando hacemos un daño por cruzar dicho límite).

Es decir que su naturaleza es causal, no viene sola.
Podemos pensar que en todo proceso de socialización hay cierto grado de manipulación. Sin embargo, no tiene nada que ver la manipulación que aporta herramientas para poder adaptarnos a la cultura en la que estamos insertos con la que coarta la libertad del individuo arrebatándole los medios que tiene para adaptarse.
Es de esta última a la cual nos vamos a referir. Veremos cómo el manipulador patológico utiliza el sentimiento de culpa para someter a su presa.
El objetivo de este artículo es que podamos reconocer este mecanismo, que aprendamos de qué manera nos puede hacer sentir culpables y lo más importante: que podamos liberarnos de estos entramados.
El narcisista patológico lentamente y de manera sutil irá generando un vínculo de desigualdad. Va a ir generando una deuda y comenzará a tener poder por sobre su presa. Así comienza el chantaje emocional. Sumado a que se irá forjando el “vínculo traumático de traición” en donde la persona irá convirtiéndose en víctima debido a la indefensión aprendida: haga lo que haga siempre recibirá un castigo. Esto aniquilará su autoestima teniendo que confiar plenamente en el criterio de otra persona ya que siente que cualquiera de sus conductas podría causar daño. Y a estas alturas ya no desea más conflictos. Este proceso sucede sin que el sujeto en cuestión (el manipulado) sea agredido de una manera obvia. Es más, en todas las situaciones siempre parece que él es el agresor. Y es aquí en donde el manipulador acciona el DARVO ( que recordemos, es dar vuelta los roles de víctima y ofensor, tal como desarrollamos en otro artículo) “tú eres mi agresor y yo soy tu víctima, porque me has hecho daño sin que yo te lo haya hecho a vos y me debes una retribución por ello.” El manipulador logra que sea imposible el diálogo y mucho menos reclamarle algo o pedirle que revise lo que lastimó a un otro.
El perverso narcisista encubierto, un ser envidioso por excelencia, no culpa a su víctima por lo que hace sino por lo que es. Le adosa la culpa como identidad. Y eso es una ordalía ya que ¿cómo va alguien a remedarse por lo que es?.
Con la culpa, el manipulador consigue que la víctima quede paralizada, limitada. Que no pueda avanzar y quede necesitada de aprobación. La vuelve dependiente.
Además el narcisista puede negar la existencia de la culpa desplazándola a los demás y utilizándola como arma. Justificando que el sentimiento negativo que tiene es por causa del ataque de otra persona: “Me siento mal porque el otro ha hecho que me sienta mal y por lo tanto pretendo que me pida perdón por todo el daño que me ha causado.”
Y así volvemos a la premisa del manipulador de “tú eres mi agresor y yo tu víctima porque me has hecho daño sin que yo te haya hecho nada a vos y por ello me debes una retribución.” El manipulador
1-Señala lo que lo daña y ofende.
2-Crea una deuda con la culpabilidad.
3-Extiende hasta el infinito esa deuda 
4-Cronifica la culpa cambiando los roles de víctima y agresor.
Sumado a la difamación y aislamiento que hará de la víctima para monopolizar todo el control. Repitiendo todo una y mil veces hasta hacerlo realidad.
“Miente, miente que algo quedará” decía el jerarca nazi Himmler.
¿Cómo salir de este espiral ascendente?
Lo primero es asumir que no tenemos ninguna deuda con el manipulador. Esa deuda no existe. Es ficticia. Y entonces, si la deuda desaparece, automáticamente desaparece la brecha entre los roles.
Y esto mágicamente hace que desaparezcan los roles.

lunes, 25 de enero de 2021

Banderas Rojas

 Esta información nos ayudará para saber si estamos en una relación con una o con un perverso narcisista.



Si es un narcisista encubierto, es muy difícil y hasta diría imposible de detectar, ya que no es bueno prejuzgar a las personas; pero sí podemos tener bien activado nuestro sistema de alarmas y prestar atención a las “banderas rojas”. Para eso es importante poder tomarse tiempo y durante los primeros años en que conocemos a personas (en cualquier ámbito de la vida) ir con pie de plomo. Esto se traduce a que mientras vamos compartiendo diferentes momentos, podemos estar tranquilos y abiertos al disfrute; pero siempre prestando atención a algunas señales que enumeraremos en la columna de hoy.

Lo más importante es entender que durante esos años hay algunas cosas que NO tenemos que hacer y así estaremos a salvo para poder correr bien lejos si vemos que del otro lado hay alguna de estas personalidades tan dañinas, con intenciones de manipularnos y aniquilarnos. Durante un par de años es aconsejable que no se casen, no se embaracen, no compren propiedades juntos, no le des garantías de propiedades tuyas y no financies nada de lo que no puedas hacerte cargo si no cumple. Con esto último también queremos decir que no saquen créditos juntos y mucho menos vos sacar un crédito para dárselo. No te endeudes, no firmes nada que te comprometa; no le des dinero que no estés dispuesto a perder. Parece obvio lo dicho; pero estos seres son expertos en generar un estilo de vincularidad muy propicio a lograr que hagamos todo este tipo de movimientos.

Una incertidumbre que enfrentan muchas personas, especialmente la mujer cursando la mediana edad, es “pero ya pasé los cuarenta y tengo muchos deseos de ser madre”. “No puedo esperar tanto tiempo y quiero apostar a corto plazo a un proyecto de familia”. Lamentablemente esta urgencia se convierte en una vulnerabilidad importante para volverte carne de cañón y caer en las garras de estos seres. Esto se da para todos los géneros; pero por un tema cultural durante años lo ha sufrido mayor mente el femenino debido a imposiciones culturales, tal como lo vemos a continuación. Muchos especialistas en psicología ayudan a sus pacientes que atraviesan estas circunstancias, a pensar en su proyecto de mater/paternidad como algo separado del proyecto de pareja; sembrando la posibilidad de pensar en diferentes opciones que el mundo moderno facilita sin caer en viejos discursos del patriarcado que eran realmente tiranos para las mujeres, que se lanzaban a los brazos de cualquiera para poder “salvar la vida” y salir del mote de “solterona” y las tiránicas frases del “reloj biológico”, la “edad ideal para ser madre” y millones de ejemplos que vienen al caso. Con lo conversado hasta acá, nos damos cuenta que no es tan importante el diagnóstico de quién tenemos del otro lado ya que sin “la plaga de la prisa” no corremos riesgos de tener que quedarnos en donde no hay posibilidad de crecer de manera sana, de la mano de un par, en donde ambos nos vinculemos con respeto y amor. Pero como lo prometido es deuda, mostraremos 10 “banderas rojas”, señales para poder reconocer a un perverso narcisista dentro de la relación. Les pedimos que traten de ser lo más objetivos posibles para evitar el “sesgo confirmatorio” (la tendencia a interpretar de manera tendenciosa y sólo registrar la información que confirma nuestras propias hipótesis; desconsiderando otras posibles alternativas):

1. Bombardeo amoroso: Desde el comienzo hará un proceso de “almagemelizacion” donde sentirás “Dios se acordó de mí”. Pensaras que estás viviendo una película de amor romántico ya que en esta fase inicial el manipulador se ocupará de armar un personaje a la medida de tus expectativas.

2. Urgencia por irse a vivir contigo: Podría también querer casarse de manera urgente (porque “sos el amor de su vida”) e instalarse en tu “hogar, dulce hogar”. Si tiene recursos económicos y no necesita parasitar tus bienes materiales, a poco de conocerte, pedirá que te quedes en su morada para en corto tiempo poder obtener de ti el combustible de la fase de devaluación.

3. Cambio de máscara: según la persona que tenga adelante, será la “mascara” y será demasiado el contraste con el trato que tenga contigo. Lo hará de manera desproporcionada y en lapsos muy cortos de tiempo. Es decir, no son las máscaras sociales que tenemos todos y el cambio que surge debido al constructivismo (somos, en construcción con el otro). En este caso notarás la hipocresía. 4. Perdida de todos los espacios de intimidad: Se meterá en todos tus lugares y recovecos (internos y externos); pero será algo unilateral.

5. No pide perdón, no se disculpa: Siempre se las ingeniará para dar vuelta la situación recortando fragmentos de las escenas vividas para demostrar que todo lo que hizo fue por tu responsabilidad. Así TU que eres el culpable de todo lo que suceda ya que tiene una incapacidad para asumir SU responsabilidad. No puede asumir que su preocupación y rabia parte de su frágil ego y por lo tanto vuelca toda la responsabilidad en el otro, justificando de esta manera sus tratos o destratos.

6. Te aísla: Comenzará, a veces de manera sutil, a enviar mensajes negativos sobre las personas que tú quieres mucho, tus afectos. Hasta acaparar tu mundo y de manera paulatina alejarte de quienes han sido para ti personas importantes a lo largo de tu vida. De esta manera logrará que quedes más vulnerable y así te conviertas en alguien mucho más manipulable, logrando tener el monopolio del control de tu vida. Así, evita que tus mejores amigos te abran los ojos y tomes conciencia de lo que estás tolerando cada día. Lo puede hacer victimizándose y jugando el juego de la piedad contigo.

7. Imprevisibles en sus reacciones: En algún momento empezarás a sentir miedo de las reacciones del otro y a hacer contorsiones para evitar cualquier tipo de situación que lo pueda “sacar”. Esto hace que vivas en tensión permanente y con falta de libertad. 8. La mentira: Es un mecanismo que utilizan en diferentes situaciones. Miente para ponerte a prueba, para no asumir su responsabilidad, ver cómo reaccionas, confundirte o simplemente porque le es más fácil que decir la verdad.

9. Promesas que nunca cumple: Siempre tiene argumentos que justifican el incumplimiento. Vive de las promesas, seduce con las promesas y te conviertes en un adicto a la ilusión porque le crees.

10. Te genera culpas: Si tu conducta no es de su agrado te castigará, te descartará, te retirará la palabra y hará que te sientas muy culpable.
Estas son sólo algunas señales. Ya sabemos que en la etapa de devaluación hay otra como el Gaslighting, la Triangulación, la Ley del Hielo, el Reforzamiento Intermitente entre tantos otros mecanismos de manipulación.