lunes, 19 de abril de 2021

Hostigamiento

 Cuando le preguntaban a Mercedes por qué su cuñada Romina querría hacerle todas las cosas que ella denunciaba, no sabía qué contestar. En esta columna le damos la respuesta.



Para desestabilizarla psíquicamente, para aniquilarla y dejarla en agonía. Lo que pretende el acosador psicológico es dañar la dignidad e integridad moral de su víctima.

Si resulta difícil detectar a un psicópata integrado en una relación de pareja, tanto más complicado en otro tipo de vínculos. Es tan inminente y confuso lo que va sucediendo que la víctima cae en un abismo cada vez más profundo. Algunos perversos narcisistas se obsesionan tanto con una persona que comienzan a acosarla a punto tal de que la persona hostigada siente que está enloqueciendo.

Esta clase de ataques pueden quedar disimulados por la ausencia de agresiones físicas. Lo que desequilibra a la víctima no es un hecho en particular; sino la suma de muchos ataques solapados que la dejan es un estado de tormento y angustia. Los actos de acoso se van repitiendo a lo largo del tiempo y de manera progresiva, lo que causa en la víctima una gran impotencia, incertidumbre y pérdida de autoestima y confianza en sí misma. 

En casos extremos, el acoso psicológico continuado puede culminar con el suicidio.

Como solemos aclarar, el acoso psicológico es un fenómeno que puede ocurrir en las relaciones de pareja; pero también entre amigos, familiares, en el trabajo o la escuela. El acosador psicológico actúa de acuerdo con sus intereses y suele culpabilizar, incomodar y provocar miedo a la víctima.

El manipulador utiliza diferentes técnicas, entre ellas la conocida como “el silbido de perro”, llamada así porque los ataques son sólo perceptibles por la víctima sin que el entorno pueda notarlo. El psicópata va a buscar la reacción emocional de su presa, el estallido de ira para que el entorno lo vea como víctima de su víctima. Una de las técnicas de muchos de estos individuos es el hostigamiento. Damos algunos ejemplos de testimonios de nuestros lectores:

Mercedes nos cuenta que su cuñada comenzó a salir con su hermano, al mes se fue de viaje con toda la familia comenzando a tomar atribuciones que a ella le resultaban extraños, como acostarse en la cama de sus padres, armar grupos familiares de WhatsApp con los miembros de su familia, comenzar a llamar “tío”, “primo” y “abuela” a sus familiares.

La apuesta fue subiendo de manera escalonada: 

De repente la nueva cuñada tenía agregados a su Facebook todos los contactos de Mercedes. Comenzó a hacerse amiga de sus amigos, organizaba cenas en donde invitaba a familiares e íntimos y la excluía de estos encuentros. 

Si Mercedes se compraba una prenda de ropa, al día siguiente aparecían en las redes fotos de Romina con la misma prenda. 

Si mercedes elegía un profesional de salud al cual acudir, su cuñada empezaba a ir al mismo.

Y lo más duro de todo era la campaña de difamación que ejercía, contándole a todos los seres queridos de Mercedes “el daño que ella le hacía”. El entorno comenzó a mirarla de manera extraña. Algunos más atrevidos le preguntaban “¿Qué le hiciste a tu cuñada?” “ ¿Estás celosa?”.

Y lo más duro de todo era la campaña de difamación que ejercía, contándole a todos los seres queridos de Mercedes “el daño que ella le hacía”. El entorno comenzó a mirarla de manera extraña. Algunos más atrevidos le preguntaban “¿Qué le hiciste a tu cuñada?” “Estás celosa?”. Cuenta Mercedes que lo más doloroso de todo era ver cómo el entorno creía cada mentira de su cuñada, quien trabajó en cada uno de los seres más allegados y amados para ella. La desesperación fue creciendo al ver que la gente se alejaba. Nadie quería escucharla. De repente parecía como que Romina la hubiese reemplazado en su mundo. Todos sus espacios estaban habitados por Romina.

Los ataques eran cada vez más fuertes; pero Mercedes estaba débil. Dudaba de su propia percepción. Sentía enloquecer. El acoso era por todos lados. Romina subía fotos a los grupos de WhatsApp, a Facebook, a Instagram posando con todas las personas a quienes había seducido para que sean su séquito. Por supuesto que las fotos estaban dedicadas a su víctima. Pero Mercedes no tenía con quién hablar porque cuando intentaba decir algo, la gente se mostraba harta de escucharla.

Cuenta Mercedes que aún hoy, con el contacto cero, cuando Romina se entera que ella hace algo la sigue acosando. Si mercedes comienza a ir a un club, Romina se asocia. Si Mercedes está en algún espacio y Romina la ve, al poco tiempo esta última postea fotos desde el lugar en el que vio a su cuñada. El cuadro de Mercedes es complejo debido a que son múltiples los factores para analizar, entre ellos el rol de sus familiares.

Lamentablemente, para poder recuperarse Mercedes se tuvo que alejar de todas las personas que pusieron en duda su cordura. De esa manera pudo construir un nuevo mundo y en su recuperación va comprendiendo por qué no sabía defenderse de un ataque, cuáles fueron las grietas por las que entró una psicópata en su vida. Con el tiempo Mercedes logró adueñarse de su verdad y validar su percepción sin la necesidad de que otros le crean. Tuvo que aprender a familiarizarse con la terminología del ciclo del abuso narcisista. Hoy en día afortunadamente somos varios los profesionales que nos dedicamos a tratar el estrés post traumático de las víctimas de narcisistas encubiertos y de orientar a las víctimas hacia un camino de recuperación para poder tener una vida más plena.

Sufrir el hostigamiento, es una de los peores infiernos que puede experimentar el ser humano y tiene efectos muy negativos para los individuos: deterioro de la salud física y psicológica, ansiedad, problemas para dormir, falta de concentración. Desconfianza. Despersonalización. Des-realización.


jueves, 8 de abril de 2021

El Escape




 El material que brindamos en esta columna no tiene por finalidad que las víctimas mejoren la relación con su abusador emocional ya que la permanencia en el vínculo solo beneficia al psicópata.

Nota: El individuo que descubre que está bajo las garras de un manipulador patológico va a comenzar a observar los mecanismos a los cuales está siendo sometido y en esta etapa podrá comenzar a responder en lugar de reaccionar. Al ver el agresor, que su víctima no le otorga todo el suplemento de energía que él espera, duplicará la apuesta y atacará con el fin de lograr desestabilizar a su presa ya que si hay algo que a estos individuos les resulta insoportable es ver fuertes a sus víctimas.

Aquí comienza el camino hacia la validación de las señales del cuerpo (comenzar a prestarles atención y legitimar lo que se siente) y para poder lograrlo se debe aprender a dejar de compartir esta información con el abusador para que no logre confundir y atacar la percepción una vez más.

Esto se logra estudiando todos los patrones del abuso narcisista, lo que aquí denominamos “el idioma narcisista” que es toda la terminología adecuada para nombrar los abusos tan particulares de estos seres. De este modo existirá una chance para salir de la disonancia cognitiva, vencer la etapa de negación, entender el vínculo traumático de traición y encontrar la salida a tanto sufrimiento.

La persona que está en una etapa en donde todavía no ha podido salir de la relación va a tener que planificar la retirada ya que a los manipuladores les desagrada perder fuentes de combustible. Cuándo es este momento va a depender del tipo de vínculo que se tenga con el agresor. Va a ser diferente en una relación de pareja que convive de una que no convive, si es un familiar con el que se está bajo el mismo techo o no, vecinos, compañeros de trabajo, “amistades”, etc...

“Adueñarse de la realidad” y comprender el ciclo del abuso dará el empuje que se necesita para elegir una vida diferente y hacer todo lo que haya que hacer para sanar.

A veces la huida no puede lograrse de manera rápida debido a que la víctima fue perdiendo recursos materiales y económicos que la hicieron completamente dependiente del abusador. O porque todavía no logra comprender muy bien dónde está metida. En estos casos es importante pensar en un plan de escape y esto se debe realizar en silencio. Hay que ser muy sigilosos y contar con el apoyo de personas de confianza. Puede ser gente contratada que sepas que no te va a traicionar. 

Las mudanzas son momentos en los que el psicópata siente que ya está todo perdido y lo más seguro es que utilice un arsenal de técnica para manipular y retener a la víctima. Si ve que no lo logra puede llegar a la violencia física y en casos extremos al asesinato. Por eso hacemos hincapié en que “si hay que salir, que sea en silencio”, un escape sin notificación.

Si es necesario, acudir a las fuerzas de seguridad. 

Ahora es el momento para iniciar el contacto cero. Si hay hijos en común, no hay que perder tiempo y contratar un abogado que intervenga para establecer un régimen de alimentos y visitas. Debemos estar advertidos de que los psicópatas van a utilizar a los hijos para perpetrar el daño en la víctima. Si no se profundiza en el estudio del tema la mayoría de los psicópatas manipulará a los niños para que en la preadolescencia estén en contra del progenitor no-psicopata y así obtener la custodia completa obstaculizando el régimen de comunicación con la víctima. Eviten escuchar los consejos de las personas que no comprenden nada sobre psicopatía, ya que convertirá a esto en la crónica de un desenlace anunciado. 

Lamentablemente la “justicia” muchas veces favorece al abusador.

lunes, 5 de abril de 2021

Terminator ¿Por qué el narcisista parece tener tanto éxito en estos tiempos?





 El director James Cameron crea a Terminator, un robot con apariencia humana, una fuerza superlativa, muy resistente en combate y diseñado para la infiltración y el aniquilamiento. Su versatilidad va desde la imitación de voces, maestría en tácticas de combate y armamento hasta una velocidad y fuerza superiores a la humana sumadas a una capacidad de aprendizaje casi infinita. Llegando incluso, a comprender de manera mecánica la profundidad de las emociones humanas. Queda clarísimo en las películas que mientras más humanidad se posea, mucho más limitada será la eficacia para lograr objetivos bélicos. Diversos estudios han demostrado que en combate los líderes psicópatas son altamente más eficaces que aquellos que poseen cualidades como la empatía. 

Los narcisistas patológicos son seres que van a pisotear a sus víctimas para satisfacer sus necesidades especiales. Sus mecanismos de manipulación tienen como finalidad el aniquilamiento del otro. Por eso irán provocando daños emocionales y psicológicos, muchas veces intentando generar un vínculo sólido con su presa para poder desarrollar sus estrategias e ir enfermando a la persona de manera progresiva y crónica hasta lograr que la misma evidencie enfermedades psicosomáticas que la lleven incluso hasta la muerte. Los ataques serán muy sutiles, con intermitencias entre premios y castigos que generen adicción y confusión en la víctima.

Recordemos que como carecen de empatía, en ningún momento sienten culpa ni arrepentimiento y esto hace que no tengan intención de analizar sus conductas. Gran parte de su fortaleza radica en que es difícil que sientan malestar por como son y esto los hace gozar una salud con defensas muy altas.

Como se sienten muy cómodos en situaciones riesgosas por ser adictos a la adrenalina, sumado al auto concepto elevado que tienen de ellos mismos, son muy confiados a la hora de asumir riesgos y desafíos. Parecería que sus características  y su auto imagen de grandiosidad les otorgara un escudo con súper poderes. Algo así como “cualidades protectoras”. Y les es agradable la sensación de sentirse únicos, perfectos, eficientes, fuertes. Pero siempre para eso necesitan devaluar a otro  porque son competitivos al extremo.

La mayoría de ellos van a estar preocupados hasta la obsesión con fantasías de éxito ilimitado relacionado con el estatus, el poder y el dinero. Los menos encubiertos ni se molestarán en ocultar su exagerado sentido de importancia y superioridad.

Es menester entender que en una sociedad como la actual, independiente de la coyuntura, las personas altamente sensibles tienen un nivel de sufrimiento mucho más elevado que el resto. Por eso, se pueden ver mucho más obstaculizadas y bloqueadas para desarrollar sus potencialidades que un Terminator.

Actualmente nos encontramos en un período de transición y desde la psicología estamos investigando lo positivo de cultivar algunas de las características en auge legadas del narcisismo y desalentar otras que tanto daño hacen y así poder lograr beneficios para el bien colectivo.

Ponemos a continuación las características deseadas y aquellas no deseadas:



Los psicólogos investigamos cómo los narcisistas además de ser egocéntricos y tener necesidad de dominar, tienen elevados niveles de resistencia emocional y determinación. Cómo tienen más probabilidades de atraer un mayor número de parejas sexuales. Pero también investigamos los mecanismos mediante los cuales, si se lo proponen, pueden ser los seres más destructivos y letales con su entorno.

Por eso es muy importante aprehender recursos y tener las herramientas para amortiguar el impacto desgarrador de los ataques narcisistas.



martes, 16 de marzo de 2021

Violencia simbólica


 Durante muchos años me desempeñé con gran vocación en el rol de profesora de baile. En uno de mis grupos armamos con los alumnos una coreografía que ensamblaba diferentes ritmos que habíamos practicado durante un cuatrimestre.

Para darle un hilo conductor a los diferentes temas musicales, decidí armar un “acting”: la primera escena mostraba a una pareja que tenía una fuerte disputa debido a que ella se había excedido en gastos con la tarjeta de crédito a raíz de haber  hecho muchísimas compras y entonces él se desesperaba porque no sabía cómo a afrontar la deuda. Los sucesivos temas musicales acompañaban el desarrollo de la historia hasta llegar al final en donde se veía la reconciliación. La pareja se abrazaba, ella terminaba en sus brazos y como broche final él le regalaba una tarjeta de crédito gigante. Todo en un tono desopilante.

En todo el grupo, éramos más de 30 personas, sólo una alumna me planteó que no se sentía cómoda con roles tan estereotipados. Me contó que durante años venía luchando contra una violencia invisible que no le hacía nada bien ni a los varones ni a las mujeres. Estaba tan angustiada que cuando hablaba se le llenaban los ojos de lágrimas.

En ese momento no la comprendí. A mí me gustaba la coreografía, me resultaba muy divertida y me pareció una exageración el planteo de mi alumna. Siempre recuerdo esa situación, como si a pesar de mi falta de comprensión en ese momento, hubiese quedado latente en mi cabeza el hecho de que en las lágrimas de mi alumna había un mensaje genuino que estaba a años luz de poder descifrar.

Pero ese momento llegó y es un proceso, un despertar de cada día. La violencia simbólica es invisible; pero cuando la comenzamos a ver no podemos ignorarla más.

¿De qué se trata este tipo de violencia?

La violencia simbólica es la más difícil de ver, la más difícil de detectar. Es un concepto instituido por el sociólogo francés Pierre Bourdieu para describir una relación asimétrica donde el "dominador" ejerce violencia indirecta y no físicamente directa en contra de los "dominados", los cuales no la evidencian o son inconscientes de dichas prácticas en su contra.

El dominador va a utilizar la comunicación sucia, perversa y la agresión no es física; sino es una agresión sutil. Por eso es tan difícil de percibir.

Algunos ejemplos son:

  1. Los estereotipos de cómo debe vestirse una mujer
  2. Los comportamientos que son “socialmente apropiados” para una mujer.

Por ejemplo cuando alguien grita “anda a lavar los platos”. Sos mujer, por eso no manejas bien, “Andá a cocinar”....

  1. “Los hombres no lloran”.
  2. Si sos hombre tienes que tener determinadas características.
  3. La imagen sexualizada de la mujer.

La violencia simbólica es algo que se ve mucho en los medios de comunicación y en las redes sociales. Es muy potente en algunas imágenes aunque nos cuesta percibirla. 

La violencia simbólica lo que hace es profundizar los estereotipos en donde se supone que hay determinadas características que debemos cumplir.

La violencia simbólica se caracteriza por ser una violencia invisible e implícita.

Por eso, el trabajo para luchar contra estas construcciones sociales que nos direccionaron hasta la situación actual de tanto sufrimiento para hombres y mujeres, consiste en “hacer visible lo invisible”.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Deshabitadas

 



Soy Andrea Débora Indij, estudié Licenciatura en Psicología y me especialice en Clínica de Adultos. Realice luego un post-grado en Psicoanálisis y hace unos años viví una experiencia personal que me produjo un sacudón tal que me llevo a dar un giro en mi carrera para trabajar en la recuperación de las víctimas de Psicópatas Integrados.

En las últimas décadas las mujeres estamos preguntándonos cómo podemos aprender a vincularnos sin dañarnos y sin herirnos. Los modelos de desigualdad de género instalados desde hace tantos años en la cultura llevaron al surgimiento de patologías asociadas con el narcisismo y la codependencia.

Parece una utopía pensar en erradicar algunos modelos vinculares generadores de tanto dolor y sufrimiento; pero podemos poner nuestro granito de arena para colaborar con este cambio.

¿Por dónde comenzar? En principio por el auto respeto.

Si suena muy trillado decir por “el amor propio”, al menos comencemos por respetarnos a nosotras mismas. Merecemos ser cuidadas por nosotras mismas. Aprender qué es el auto cuidado

En ningún lado nos enseñaron a pensar en nosotras; sino que desde pequeñas nos pidieron seamos complacientes, solidarias y nos convencieron de que es un buen atributo el pensar siempre en los demás. Si no respondíamos de este modo, podrían tildarnos de egoístas y malas. Esto llevó a la situación actual: No tenemos idea de quiénes somos. Nos sentimos deshabitadas.

No somos capaces de registrar nuestros límites y eso nos coloca en una situación de vulnerabilidad para que otros nos descalifiquen. Entonces reaccionamos de manera reactiva o nos quedamos calladas y sobre adaptadas cuando recibimos un ataque. No podemos defendernos ni hacernos valer porque hemos crecido atacándonos a nosotras mismas. Tratando de encajar en los modelos estéticos y de moda impuestos por parámetros poco amorosos, más bien perversos. Nos fastidiamos con nuestros cuerpos, con la comida, con la sexualidad, con las comparaciones, etc… Entonces: ¿cómo pretendemos defendernos de un ataque, si crecimos denostándonos a nosotras mismas y dejándonos de lado para quedar bien con los demás?

El mito amor romántico hizo creer que la media naranja nos rescataría del vacío existencial. Algunas probaron llenarlo con viajes, trabajo, comida, compras, internet, redes sociales o sustancias tales como tabaco, marihuana, alcohol, drogas de diseño, cocaína y auto medicación psicofarmacológica.

Estos excesos fueron una solución fallida y el dolor se incrementó. Hoy son muchas las que pueden detectar que se vinculan con personas que les generan la misma química en el cerebro que las peores drogas. Que sufren de dependencias afectivas patológicas. Que permanecen en relaciones con un terrible grado de padecimiento y no logran salir. Estas personas tienen adicción a la ilusión de que algún día podrán llevar la relación hacia el lugar que soñaron.

Por eso, hacen contorsiones para que el otro no se altere y van perdiendo la libertad de pensar, de decir y de hacer libremente lo que desean. Viven aferradas a un vínculo por las promesas que les hace su pareja. Promesas que al igual que una "fata morgana", desaparecen cuando nos acercamos a ellas; pero insisten y perseveran en la ilusión de que algún día se cumplirán.

Porque ya es demasiado todo lo invertido y entonces, como con el tragamonedas, prefieren seguir apostando a que un día llegará la recompensa y ganarán el jackpot.

Lo que ocurre es que las mujeres deshabitadas cobran sentido de identidad cuando están en pareja, sienten que no valen nada sin el amor del otro y piensan que sin ese otro se mueren.

Tienen la necesidad de recibir apoyo, contención y protección de un hombre. Su autoestima se sostiene solo ante la presencia de una pareja. La pareja es su centro de atención y en torno de él girarán pensamientos obsesivos que le servirán, una vez más, como salida fallida del vacío existencial tan insoportable para estas personalidades pre-melancólicas. Pilotos de tormenta, que saben cómo funcionar cuando hay adrenalina pero que no registran como amor la tranquilidad que provoca el poder reposar en una relación equilibrada.

Estas mujeres son carne de cañón para personalidades tan dañinas como los manipuladores patológicos, perversos narcisistas y psicópatas integrados; todos expertos en armar personajes a la medida de sus víctimas. Vendedores de promesas e ilusiones que van a utilizar la manipulación y el encanto personal para depredar a su presa.

Probablemente fuimos niñas adultas, luego nos convertimos en adultas niñas; pero tenemos la posibilidad de tomar las riendas de nuestra vida para convertirnos en mujeres adultas capaces de sostenernos. Y aprender a vincularnos en relaciones de amor y respeto.

El agresor no va a dejar de ser agresor, pero en mi consultorio ayudo a retirarle el Poder que las victimas de manipulación le han dado.

Soy Andrea Indij, Licenciada en Psicología y mi trabajo consiste en ayudar a las personas a empezar a mirar el mundo desde una posición interior valorada…

miércoles, 3 de marzo de 2021

Violencia económica. “Y esta es la ley de Oro: quien tiene el oro hace la ley”





 Una rana saltó un día a una olla de agua hirviendo. Inmediatamente brincó para escapar de ella. Su instinto fue salvarse y no aguantó ni un segundo en el recipiente. Otro día, esa misma olla estaba llena de agua fría. Otra rana saltó dentro y nadó. Estaba feliz en esa ‘piscina’ improvisada. Lo que el animal no sabía es que la hornalla estaba recién encendida por lo que el agua se iba calentando poco a poco. Así que al tiempo el agua fría se transformó en agua templada; pero la rana se fue acostumbrando. Allí seguía, nadando plácidamente en ella. Sin embargo, poco a poco, el agua subió de temperatura. Llegando a estar tan caliente que la rana murió sofocada. Ella, sin embargo, no se había dado cuenta, ya que el calor aumentaba de forma gradual y se iba acostumbrando.

Uno de los medios por los que los narcisistas patológicos ejercen el control de su pareja es la “violencia económica”, que consiste en ir monopolizando de manera gradual la administración del dinero. Controlando cómo, cuándo y en qué se utilizan los recursos económicos.
El narcisista parte de la creencia que “lo que yo genero me pertenece y lo que tú generas me pertenece también.”

Al principio es posible que la pareja, generosa, no entienda que haya personas que puedan pensar así, e inocentemente debido a que posee una elevada escala de valores, sueña con construir una pareja en donde ambos compartan responsabilidades. Una pareja en la que haya solidaridad, afecto y trabajo en equipo para crecer juntos siendo buenos compañeros.

Entonces como la ranita cocinada a fuego lento, es casi imposible percibir este tipo de violencia invisible. Porque al principio es muy sutil y encubierta. Todo sucede puertas para adentro y los de afuera piensan que el narcisista actúa en buena fe y para el bien de la familia. Por ejemplo: vende elementos que le pertenecían a su pareja desde antes de la conformación de la sociedad conyugal (el matrimonio o la unión civil) y se guarda ese dinero. La gente dice “seguro que lo va a utilizar para la familia”.

Otro ejemplo de este tipo de violencia es cuando el narcisista logra tener la información de cada movimiento de su pareja aunque lo que él genera a nivel económico es un verdadero misterio para su partenaire.

Si el Narcisista logra convencer a su pareja de que no trabaje y se convierte en el proveedor de los recursos materiales, él sabrá cómo comportarse primero haciéndole creer a su víctima que jamás les faltará nada y una vez que la tenga atrapada, dejará lentamente caer su máscara. Así, podrá extorsionar a su presa exigiéndole que cumpla todos sus caprichos aislándola, devaluándolo, menospreciándola y desvalorizando todos los aportes que haga al “equipo”. 
La pareja, que a ese momento ya depende plenamente de él, estará bajo el efecto del Vínculo Traumáticos de Traición (del que ya hablamos en notas anteriores, una especie de síndrome de Estocolmo).

El narcisista tendrá poder sobre cada decisión y la víctima habrá perdido sus libertades personales.

Esto puede cronificarse aun después de una separación y divorcio, ya que si el manipulador descarta a la víctima; pero es el que provee los recursos económicos, ejercerá una extorsión sutil en donde la víctima sentirá que si no responde a cada uno de los caprichos de su “ex”, esté la dejará de patitas en la calle, llena de deudas, sin pagar el colegio, la prepaga de los hijos, etc. De esta manera la víctima sigue soportando las humillaciones y manipulaciones del psicópata.

En la mayoría de los casos donde este sujeto posee mucho poder adquisitivo, va a amenzar con quitarle hijos. Hace un trabajo paulatino de poner en contra a los hijos del miembro no psicópata de la pareja. Lamentablemente, muchas veces lo llevan a cabo llegando a ejercer el síndrome de alienación parental.

Qué ocurre cuando el psicópata quiere parasitar los recursos económicos de una pareja que tiene talento para generar dinero?
De manera sutil ira manipulando a su presa para que sola le diga que “el dinero es de ambos”. El narcisista expresará que se siente desvalorizado y manipulará hasta conseguir el manejo del dinero.

Muchos de estos individuos llegan a manejar las cuentas bancarias en donde se les deposita el sueldo completo a sus parejas y en algún momento logran apoderarse de estas cuentas, quitando el manejo total a la persona que genera el dinero; administrando absolutamente todos los recursos materiales de la familia.

Este tipo de control atenta directamente contra la autonomía de la víctima y si en algún momento la presa logra separarse, se encontrará con que el psicópata no querrá cumplir con las responsabilidades que tiene para con los hijos. Dirá frases como ¨´yo a mis hijos les doy amor pero no tengo dinero¨´ Sin tener en cuenta que cuando hay hijos que alimentar el ¨´no tengo¨´ no es una respuesta aceptable.

La paradoja de este estilo de narcisista es que jamás les falta dinero para cambiar el auto, irse de vacaciones con su nuevo suplemento y siempre tienen dinero para los cigarrillos en el caso de que fumen. Y bebidas alcohólicas jamás le faltan.
El dinero para sus excesos siempre será suficiente.

domingo, 21 de febrero de 2021

Una solución Espiritual. Cuando hablamos de un vínculo con un Narcisista patológico, no hay paridad. No hay pareja.



 Lo que sí hay es un vínculo tóxico del cual hay que salir para poder sanar. Decir “lo amo mucho”, “nos amamos”, constituye una visión cosmética del vínculo, en donde hay un maltrato de base.






Lleva mucho tiempo acompañar a una víctima de abuso para que entienda que no fue abusada, porque no tenía una buena autoestima. Por amar demasiado, por ser codependiente o por falta de amor propio. La víctima, fue abusada porque una persona abusiva quiso aprovecharse de ella. La única verdad científica es que el damnificado es inocente del engaño, de la manipulación y del mal que otro individuo le hizo. Nada hay que justifique la destrucción y el atropello en manos de un psicópata integrado.

A nadie se le ocurriría preguntarle a una persona que fue sorprendida por un motochorro qué tuvo que ver en eso que le pasó cuando lo arrastraron varias cuadras porque no se le desprendía la mochila que colgaba de su espalda.

Una vez que la víctima acepta su inocencia y que el abuso y el maltrato no fueron su culpa; sino del abusador, recién ahí podrá trabajar de manera adecuada en su autoconocimiento y aceptación.

Poder reconocer nuestras vulnerabilidades nos hace más fuertes y menos manipulables.

Siempre tendremos grietas por donde seremos permeables a que un manipulador entre. Pero al reconocer nuestros miedos más profundos y nuestros deseos más atesorados, seremos mucho más fuertes en visibilizar nuestros límites y aprender a decir que NO cuando alguien avance sobre ellos.

No vinimos al mundo para complacer a los demás.

En ese momento en donde se es “eso que el otro quiere”, nos olvidamos de nosotros como sujetos. Nos olvidamos de lo que nosotros queremos y del autocuidado. Nos convencemos de que somos complacientes porque esa fue nuestra voluntad, cuando no fue así. Porque lo hacemos para “que nos elijan”, para que “se queden con nosotros”. Entonces por un instante volvemos a ser esos niños que lo único que deseaban era ser amados y aceptados ante la mirada de sus padres; muchas veces haciendo lo que sea para ser obedientes y cumplir con el reglamento de un hogar rígido en donde no había límites; sino un estatuto que si se cumplía seríamos aceptados, de lo contrario seríamos los raros… el chivo expiatorio.

En la edad adulta, esto se reedita cuando la persona va moviendo sus límites, aceptando cualquier cosa para complacer a los demás. A eso le llamamos “contentar a los padres”. Queriendo ser lo que el otro quiere, completando al otro.

Recordemos que vinimos a este mundo para hacer algo único. Lo que sea; pero de manera amorosa y sagrada.

Si podemos concebirnos de este modo, entonces nuestras acciones tendrán importancia y entenderemos que no es lo mismo pasarla bien que pasarla mal. No es lo mismo quejarnos de nuestra desgracia que preguntarnos: “¿Para qué me puede estar ocurriendo esto?”.

Este punto de vista puede modificar sustancialmente nuestra calidad de vida.

Podemos darle un sentido a nuestra esencia y alimentarla para que se luzca en lugar de seguir errantes por la vida sin ver cuáles son nuestros límites, y luego que otros puedan avanzar sobre ellos porque pensamos: “Total: ¿ quién soy yo?”

En la medida en que sigamos pensando que no somos suficiente. Que no somos lo suficientemente buenos, estaremos esperando que otro, más “inteligente, bueno, autosuficiente, poderoso o valioso” nos venga a salvar.

Por eso el trabajo implica el poder ser más amorosos con nosotros para decirnos ante nuestros errores: “te equivocas como todos y ya.” “No busques un salvador a quien seguir”. “Busca qué hay allí, en eso que te está sucediendo.”

Hay tres pilares para poder acceder adentro de uno y hacer este trabajo de recuperación:

1-Paciencia

2-Confianza en el plan de la vida

3-La certeza de que todo ocurre para bien.

“Hay que morir a la vida que traíamos para poder abrirnos a la vida que nos espera” escuché decir a la Lic. Inés Olivero.

Cuando la persona logra trabajar a fondo en su autoestima, hay situaciones que se resuelven naturalmente. Pero mientras no haya una base sólida, la fantasía de lo imposible, de lo deseado, de lo esperado socialmente, nos tortura.

Y la verdad es que de lo único que hay que ocuparse es de amarse en cada detalle de cada día de nuestra vida. Y amarnos de la manera más sencilla y cálida posible.

Somos seres sagrados. Lo somos aunque nadie nos enseñó que lo éramos.

Empezar a trabajar en nosotros mismos eludiendo el fantasma de la minusvalía, el sentimiento de inadecuación el sentirnos diferentes ante la importancia que los demás nos puedan dar o que nosotros les otorgamos. Comenzar a trabajar con nuestra autoestima, con el respeto por la vida y los talentos que cada uno tiene es el camino de la recuperación.

La trampa es la ilusión. Desilusionarse es un paso importante porque la ilusión es falsa. La realidad es mucho más simple y tranquila que el fuego interno que quiere desbordarse en una experiencia con un psicópata adaptado. Es la ilusión de pretender hacer el amor en la boca del volcán en lugar de estar más tranquilo.

No hablamos de sanación debido a que la huella que nos enfermó es mucho más poderosa que la que vamos trazando día a día. Aunque estando en estado de alerta constante, podremos lograr una vida mucho más satisfactoria. Pero este, es un tema que trataremos mucho más adelante.