miércoles, 13 de abril de 2016


KOHANIM


 Son muchas las leyes del judaísmo que parecen haber quedado en el tiempo y suenan irracionales para los escépticos. Un ejemplo son todas las leyes que refieren a los “kohanim”, los sacerdotes del pueblo judío.
 ¿QUÍENES SON LOS KOHANIM?
Los kohanim son los descendientes  de Arón, el hermano de Moisés. Está escrito en la Torá que Iaccov tenía doce hijos. Cada hijo fue el fundador de una de las doce tribus de Israel. Cada tribu recibió su territorio a excepción de la tribu de Leví. Los varones de la tribu de Leví se ocupaban del santuario, y Arón junto a sus hijos fueron elegidos para la función sacerdotal, de carácter hereditario.
Constituye una equivocación frecuente pensar que el estatus de kohen está relacionado con el apellido de la persona (cohen, Kohon, Kohn, Kats, Kaplan y sus derivados). Si bien muchas veces es así, otras tantas no y existen kohanim que tienen apellidos totalmente distintos a esa raíz. Pueden ser tanto Ashkenazím como sefaradím.
Durante la existencia del templo de Jerusalén, los sacerdotes tenían tareas específicas reservadas solo para este linaje. Hoy en día continúan desempeñando un papel especial al ser los primeros en ser llamados para decir las bendiciones sobre la Torá en las ceremonias religiosas. En algunas comunidades siguen dando la bendición sacerdotal.
PUREZA RITUAL
Los Kohanim constituían una orden sagrada en el Templo de Jerusalén y aun hoy en día para mantener lo que se llama la Pureza Ritual, los Kohanim cuentan con varias restricciones. No pueden entrar a cementerios ni tener contacto con cadáveres (a excepción de algunos familiares directos).
 No se les permite contraer matrimonio con ninguna mujer divorciada, conversa, descendiente de una conversa, o considerada deshonrada (cualquier mujer judía que haya mantenido relaciones sexuales con un hombre que esté considerado prohibido para casarse con ella de acuerdo a la ley judía. Un ejemplo es un hombre no judío.) 
Tampoco pueden casarse con mujeres que hayan sido violadas.
El kohen que se casa con una mujer prohibida para él según la ley judía es denominado kohen jalal (inhabilitado para el servicio sacerdotal) y hay quienes dicen que su matrimonio es sin bendición. Un hijo nacido de esta unión es denominado Jalal y no podrá ser sacerdote, al igual que toda su descendencia que será jalal por el resto de las generaciones, salvo que se case con una gentil y sus hijos serán goim. La hija mujer de un kohen y una mujer prohibida para él es denominada Jalalá y un kohen tiene prohibido casarse con ella.
Ser kohen se transmite de padre a hijo. Por eso el término kohen es usado para referirse a los hombres. La hija del kohen también tiene un estatus especial, por ejemplo no tiene que hacerle el ritual de “Pidión a ben” a su hijo primogénito, y en la época del Beit Hamikdash  (templo de Jerusalén) recibía algunos de los beneficios de su linaje  como poder comer una parte especial de las ofrendas. Para no perder su estatus era recomendable que se case con un kohen ya que solo seguía obteniendo privilegios de esta manera. Si no se casaba con un kohen solo le estaba permitido casarse con un sabio de la Torá. Vale aclarar que la hija del kohen tenía que cumplir con todos los requisitos enumerados en el párrafo anterior para estar apta a contraer matrimonio con un hombre de su linaje y recibía castigos severos si cometía algunas transgresiones que la inhabilitaban para casarse con un kohen
.¿QUÉ PIENSAN LOS CONSERVADORES ACERCA DE ESTAS LEYES?
En el mundo de la observancia estas leyes son algo muy serio y se respetan con la misma determinación que las leyes del Kashrut (dieta) y Taharat Hamishpajá (pureza familiar).
Por otro lado, la rama conservadora del judaísmo hace tiempo que decretó una especie de “ley de emergencia” y decidieron que cualquier unión entre una mujer y un hombre judíos  esté permitida para evitar la asimilación.  Argumentan que mientras no exista el templo de Jerusalén, los kohanim no tienen que cuidar una pureza reservada para tareas y rituales que hoy en día no pueden ejercer.

Sin embargo los judíos aguardan la llegada del Mesías, cuyo advenimiento hará que sea reconstruido el templo. Por esta razón la línea observante considera que los argumentos de los conservadores darían cuenta de su falta de fe y distancia de las sagradas escrituras. 

martes, 14 de julio de 2015

SHOÁ. LA FUNCIÓN DE LA TERCERA GENERACÓN

 TERCERA GENERACION. NIETOS DE SOBREVIVIENTES DE LA SHOÁ


Luego de la Shoá, los sobrevivientes buscaron refugio para rearmar sus vidas en Israel, Estados Unidos y otros lugares de Latinoamérica. Sus hijos crecieron bajo la sombra del fantasma del horror vivido por sus padres.
Buenos Aires como destino -que era pensado como un sitio lleno de prostíbulos y delincuencia- contaba con una expresa prohibición para el ingreso de judíos, pero permitía el ingreso de nazis (Wang, 2003).

Resulta difícil conocer la cantidad exacta de judíos ingresados a nuestro país entre 1945 y 1950. Muchos lo hicieron ilegalmente, otros optaron por el ocultamiento de su identidad, mientras que otros la asumieron activamente (Wang, 2003). 

 La tarea de completar lo suspendido
La imposibilidad de realizar un duelo y de revertir la vergüenza, la humillación, el desvalimiento y la deshumanización que generan las situaciones traumáticas, obliga a las generaciones siguientes a completar las tareas que quedaron inconclusas (Volkan, 2008, citado en Cohn, 2009).
Conforme pase el tiempo del evento traumático habrá más posibilidad de desplazar el dolor hacia el pasado y trabajar más simbólicamente. En el caso de la Shoá, sus efectos pueden perdurar por generaciones, no tienen límite de tiempo, y sus huellas pueden llegar a suspender el significado de una historia al comprometer su identidad (Altmann, 2000; Gampel, 2006; citados en Cohn, 2009).
Se ha mencionado la existencia de sistemas simbólicos que anteceden al individuo, ese conjunto de representaciones que marcan su procedencia, pertenencia y que influyen en la configuración de su identidad (Nayrou, 2008, citado en Cohn, 2009).
Aunque exista el intento de suprimirlo, algo del acontecimiento traumático que tuvo lugar en un lejano pasado sigue presente, y con la potencia de irrumpir en la actualidad de otras generaciones (Rozenbaum, 2008, citado en Cohn, 2009).
La temporalidad en la transmisión de estos eventos es discontinua, es decir se conserva dejando huellas de generación en generación, hasta que un descendiente logre procesar lo traumático de su pasado, resignificándolo –Aprés Coup- para construir su identidad reconociéndose como sujeto en esta trama (Kaës, 1991, 1996; citado en Cohn, 2009).
La falta de inscripción psíquica en la primera generación se ha perpetuado a través de las generaciones, desafiando el paso del tiempo. Durante varias de ellas pueden
seguir transfiriéndose los recuerdos comunes de un pasado tenebroso (Rozenbaum, 1998;
Volkan, 2008; citados en Cohn, 2009).
La cultura familiar, con sus verdades y saberes, deudas y legados, posibles e imposibles, se transmite de manera tal que mantiene la voz de las generaciones anteriores. El sujeto deberá apropiarse de esa cultura e imprimirle a ese bagaje un sello singular; buscará un propio sentido, desde lo inteligible de la propia prehistoria que le han transmitido (Gomel, 1997, citado en Cohn, 2009).
La segunda generación estuvo abocada a cargar con el dolor del silencio de sus padres sobrevivientes, y muchas veces ocupando los espacios vacíos de familiares perdidos. Le cabe a esta tercera, iniciar un trabajo de reconstrucción (Goldstein (2006, citado en Cohn, 2009).
El sujeto de la tercera generación deberá recuperar la capacidad simbólica; es decir, otorgar significado a lo renegado de su historia antepasada, y así evitar que lo rechazado se personifique en el cuerpo de esta generación (Gomel, 2007, citado en Cohn, 2009).
Las identificaciones inconscientes se transmiten y encadenan por varias generaciones, de modo que lo que queda obturado en un antecesor, puede transmitirse al psiquismo de las generaciones de hijos y nietos (Rozenbaum, 1998; Viñar, 2008; citados en Cohn, 2009).
Cuando lo innombrable y silenciado durante años puede ser nombrado en la segunda generación, es posible un cambio en la generación de los nietos (Theux-Bauer, 1991, citado en Cohn, 2009).
El legado psíquico transmitido de una generación a otra garantiza la conservación de las adquisiciones, así como de aquellas cuestiones no resueltas –suspendidas en el
inconsciente- por los padres o antecesores; lo cual supone un trabajo de introyección y elaboración para los descendientes (Tisseron, 1997, citado en Cohn, 2009).
Los sujetos de la tercera generación se verán en la tarea de elaborar lo que quedó en suspenso y establecer modalidades de transformación más adaptadas, que posibiliten experimentar nuevos modos de transmisión. De no ocurrir, seguirá transfiriéndose el legado a las siguientes generaciones (André-Fustier y Aubertel, 1998, citados en Cohn, 2009).

Reconstrucción simbólica
En 2006, Blum señalaba que cuando las experiencias traumáticas se experimentaron por todo un grupo familiar y un entorno más amplio, se incrementan sus repercusiones. En este sentido, es la identidad familiar la afectada, y en estos casos de sobrevivientes se transmite una “mancha familiar” avergonzante a sus generaciones siguientes (Eiguer, 2008, citado en Cohn, 2009).
Vale decir, quedarán ocultas y sepultadas gran parte de las vivencias innombrables, conformando “secretos familiares” a los que los descendientes deberán acomodarse (Tisseron, 1997, citado en Cohn, 2009).
Rozenbaum (2008, citado en Cohn, 2009) señala que los descendientes de la primera generación deben poder “traicionar” el legado familiar heredado para traducir y reescribir su propia historia; es decir, crear algo nuevo a partir de lo viejo pero a su modo.
El importante rol de los abuelos en el desarrollo psíquico de sus descendientes conforma un tesoro de significantes (Rozenbaum, 1998; Viñar, 2008; citados en Cohn, 2009).
El nombre propio escogido para el sujeto, ya desde antes de su nacimiento,
formaliza un lugar para él -se lo reconoce- en la trama familiar. El niño ya “es” en el sistema simbólico familiar a través de un nombre propio. Dicho esto, cabe mencionar que muchos nietos llevan el nombre de sus abuelos asesinados en los campos de exterminio –y también de sobrevivientes-, y estos nombres actualizan y entreabren escenarios fantasmáticos pretéritos. Además, pudo observarse una reiteración monótona de nombres y apodos por generaciones, indicando en la perpetuidad la presencia de objetos muertos-vivos (Gomel, 1997, citado en Cohn, 2009).
Dicha nominación conlleva, por un lado la identificación del nieto con su abuelo asesinado, y por el otro, un recurso reparador que intenta dar continuidad y memoria a los muertos en la tradición familiar (Gampel, 2006, citado en Cohn, 2009).
Es preciso recordar que la Shoá fue un acontecimiento indecible para la primera generación, por lo que en la segunda sus descendientes se vieron presos del silencio, de lo  innombrable; ambas estaban dificultadas en representar verbalmente lo siniestro acontecido. Para la tercera generación, en tanto, estamos en el plano de lo impensable, se intuye “algo extraño” que irrumpe y acapara. Los nietos perciben sensaciones, emociones e imágenes bizarras que no explican la vida psíquica de su familia ni la propia (Tisseron, 1997, citado en Cohn, 2009).
En 1992, Gampel presenta el concepto de “identificación radiactiva” para describir lo que ocurre en la tercera generación. Se sabe que la radiactividad no se siente, pero que si está presente penetra y daña al sujeto sin que éste tenga conciencia del hecho (Cohn, 2009).
Esta metáfora de la identificación radiactiva propuesta por Gampel (2006, citado en Cohn, 2009) resulta de su trabajo clínico con hijos y nietos de sobrevivientes de la Shoá durante treinta años. Observó que sus repercusiones atraviesan varias generaciones, y que en las más actuales los efectos podrían denominarse “restos radiactivos” que conectan el pasado con el presente.
Los “fenómenos residuales” o “residuos radiactivos”, implican una imposibilidad de simbolización que genera confusión psíquica o repercusión somática en el sujeto (Freud, 1937; Gampel, 2006; citados en Cohn, 2009).
Los residuos radiactivos se transmiten de la primera generación a la segunda, de la segunda a tercera, entorpeciendo la capacidad de simbolización. Los mismos contienen elementos horribles, violentos y destructivos que se enquistan en el sujeto sin que pueda dar cuenta de ellos sino por vía de la intuición (Gampel, 2006, citado en Cohn, 2009).
Este fenómeno inconsciente e imprevisible se hereda sin asimilar, y en la tercera generación se introyecta y se repite en forma de síntoma.  Es decir, lo innombrable de los abuelos se manifiesta en los nietos a través de síntomas, los cuales son atribuidos generalmente a eventos actuales y no a las huellas transgeneracionales de la Shoá (Gampel, 2006, citado en Cohn, 2009).
La tarea de reconstrucción puesta en marcha por la tercera generación habilita a los de la primera a salir del encierro de lo innombrable, se los estimula a rememorar y a contar sus vivencias para poder darles una representación.
Esta generación es la encargada de reclamar e interpelar a sus abuelos y de romper el silencio compartido con la segunda generación. Podemos pensar, entonces, en el aspecto diferenciado del vinculo padre-hijo, abuelo-nieto. En la primera, es un vínculo donde la agresividad está presente –Complejo de Edipo-; en la segunda, la ternura sustituye la agresividad. En consecuencia, está más facilitado asumir y sobre todo simbolizar que el Sujeto –nieto- es parte de una madeja histórica familiar y puede operar con esta
transmisión sin que se materialice lo siniestro; presente en la generación anterior.
Lo que la segunda generación no se atrevía a preguntar ahora es investigado por la tercera, que habilita a la segunda a escuchar e interrogar sobre lo enigmático. De modo que la representación simbólica en esta instancia es reparatoria para las tres generaciones (Zytner; 1999, 2002; citado en Cohn, 2009).
La tercera generación tiene la tarea de ligar y conectar las dificultades de la primera y de la segunda generación para favorecer la continuidad generacional, por lo que podría considerársela como la generación bisagra. El sujeto realiza una adquisición de lo heredado de manera activa –apropiación activa- (Kaës, 1996; Freud, 1913; citados en Cohn, 2009).
La tercera generación, entonces, es el punto de partida que permite un  cambio transgeneracional, a través de la traducción de lo horrorizante para la primera generación a un código pensable (Williamson y Bray, 1991; Bondnar y Zytner, 2000; citados en Cohn, 2009).

Construcción desde la prehistoria familiar
Los secretos, fantasmas y criptas son construcciones transgeneracionales típicas de la segunda generación, que necesitan ser interpretables a través de una resignificación de lo que ha quedado renegado pero permanece repetitivo y actuante entre las diversas generaciones (Baranes, 1991, citado en Cohn, 2009).
La continuidad y coherencia de un pensamiento en situaciones traumáticas se mantienen o reestablecen a través de construcciones. Por ello, no sirve la sola recuperación de lo acontecido en la historia, sino que es necesaria la conducción hacia la construcción. Esta permitiría cortar la cadena destructiva de la transmisión transgeneracional, sustituyéndola por modos más constructivos de adaptación y relación (Rousillon, 1991; Rozenbaum, 2008; Haesler, 1992; citados en Cohn, 2009).
La construcción conforma una labor preliminar que se le presenta al paciente como una pieza de su prehistoria olvidada. En este sentido, el origen no se trata de representar sino de ser re-escrito, recreado. Es decir, el sujeto sólo puede apropiarse de algo que lo re-presente, que se instale en su pre-historia para re-construir la propia (Freud, 1937; Roussillon, 1991; citados en Cohn, 2009).
Ponce De León (2000, citado en Cohn, 2009) sostiene que en la construcción de un pasado se debe trabajar desde la temporalidad en retroacción y en prospección, historizando identificaciones alienantes que podrían ser desplegadas en la escena actual.
Blum (2006, citado en Cohn, 2009) apunta que ese pasado se presenta en la actualidad de manera distinta a cómo se lo vivenció y registró originalmente. La reconstrucción debe considerar los cambios evolutivos, socioculturales y temporales.
Kaplan (2007, citado en Cohn, 2009) señala que la situación traumática extrema daña la función psíquica de la memoria relacionada con el tiempo y el concepto del tiempo; por lo que la experimentación del acontecimiento traumático parecería no haber sucedido tiempo atrás, sino que se repitiera día a día -reexperimentación-.
La intrusión imagoica y la presencia de decepciones históricas transgeneracionales dan cuenta de traumatismos de la prehistoria familiar que se repiten en una situación traumática actual (Ciccone, 1998, citado en Cohn, 2009).
La huella transgeneracional causa un sufrimiento incomprensible cuando no pudo ser inscripta en el pasado (Rosmaryn, 2000, citado en Cohn, 2009).
La reconstrucción supone una nueva integración de recuerdos disociados,
fragmentarios o perdidos, a fin de remediar la desorientación del yo, su confusión y fijación a la situación traumática (Blum, 2006, citado en Cohn, 2009).
Se necesita una construcción-reconstrucción permanente del pasado vivido para que el sujeto se oriente y pueda investir su presente libidinalmente; a diferencia de la primera generación, en la cual las investiduras eran melancólicas (Castoriadis-Aulagnier, 1991, citado en Cohn, 2009).
Las situaciones traumáticas colectivas encuentran nuevas significaciones con la construcción de una memoria histórica, conformada por la respuesta colectiva de la gente. Es decir, la sociedad instituye modalidades de protección y olvido colectivo, como puede evidenciarse en fechas patrias, monumentos y conmemoraciones (Kordon y Edelman, 2002; Puget, 2000; citados en Cohn, 2009).
En este sentido, el trabajo de comprender e historizar que tiene la tercera generación permite la construcción de la memoria histórica, a fin de que resulte imposible la repetición del despliegue de la potencialidad destructiva del ser humano observada en la Shoá (Puget,
2000; Rosmaryn, 2000; Kijak, 2005; citados en Cohn, 2009).

Referencias Bibliográficas

Cohn Rybak, R. (2009). Un tatuaje invisible. Abordaje psicoanalítico acerca de las huellas transgeneracionales de la Shoá en el psiquismo. Memoria de Grado. UCUY: Dámaso Antonio Larrañaga. Montevideo, Uruguay.
Wang, D. (2003). Sobrevivientes de la Shoá en Argentina. Silencio y Palabras. Versión en castellano del texto publicado en “Jewish Renaissance. Summer 2003”, Julio 2003, Londres como “Silence an Speech, Holocaust Survivors in Argentina”.  Recuperado de: http://www.generaciones-shoa.org.ar/espanol/textos/textos_sobrevvientes.htm




martes, 10 de marzo de 2015

5 AUTOENGAÑOS PARA CONSTRUIR UN EXITOSO VÍNCULO NOCIVO


5 autoengaños para construir un exitoso vínculo nocivo



Los vínculos nocivos son relaciones que se sostienen a pesar de un alto grado de padecimiento de una o ambas partes. Por supuesto que hay momentos maravillosos, encuentros con el otro que hacen pensar que la relación va a prosperar del modo en que soñamos para nuestra vida, convencidos de que un día nos despertaremos con ese mismo que elegimos pero cambiado. Así que pensalo bien, tarde o temprano te encontraras llorando en la ducha, preguntándote por qué les vuelve a pasar algo que se prometieron no repetir nunca más. Así que la mejor frase que podemos regalarte es "Hay que saber retirarse a tiempo", y nunca subestimes semejante virtud.  

Pero la buena noticia es que estas relaciones pueden tener un final feliz!!!... El final. 

Salir de este tipo de vínculos puede ser un proceso lento y en etapas que te quite horas y horas de sueño, todo siempre y cuando hayas decidido la opción SALIDA. Porque sabemos que también se te puede pasar la vida metido en una relación insatisfactoria, esas que hacen doler el cuerpo, que te asquean, repugnan, y atrapa todo en uno, y hace tiempo nos dimos cuenta que el shampoo 2 en 1 no limpia ni desenreda. 

 Es fundamental que nunca pierdas de vista tus objetivos, cada uno de nosotros los tiene y si no, ya en este instante deja de leernos y salí a buscar uno. Te aseguramos que si movés algo, el resto no tiene más que acomodarse. Como una vez oímos decir, nuestros queridos orejones del tarro, " De un laberinto, se sale por arriba". 

El primer paso es dejar de mentirte a vos mismo.
El autoengaño puede tener consecuencias muy serias. Puede provocar tanto enfermedades físicas como emocionales. Hace que nos sintamos ansiosos, deprimidos y estresados.
Esto es simple de resolver porque es simple de entender, todos podemos entender una regla de tres simple, y esto es así de sencillo, a mayor cantidad de tiempo que se sostiene el vínculo más grande es el padecimiento y más difícil se hace cortar con ese lazo.  Si lo entendemos cuando vamos a la verdulería, mas manzanas compro, mas pago, por qué llevado a la vida se asemeja a un puñado de  derivadas e integrales que a una regla de tres. Intentaremos ayudarte, aunque seguramente hayas leído en algún libro de autoayuda que "La intención se mide por el resultado"

Algunos ejemplos para que puedas detectar dónde te estás mintiendo:

1)      El primer ejemplo lo vimos con sostener este vínculo en pos de un proyecto que soñamos para nuestro futuro. Nos imaginamos que por nuestro amor la persona va a cambiar.
Como no aceptamos nuestro presente, somos capaces de visualizar un futuro maravilloso, lejos de todo lo que nos hace ser quienes somos, nos vemos sonriendo, corriendo por la pradera tomaditos de la mano con la panza de embarazada. La única manera de construir un futuro feliz, es siendo cada día feliz.

2)      Amamos ir por la vida con el título de salvavidas, nosotras pensamos que un salvavidas es algo redondo con agujero, como salvar, salva. Ojo, que en esta batalla, tarde o temprano, terminás siendo un problema más entre los otros que ya tiene y  ya sabemos que soldado que huye, es el que realmente sirve para otra batalla. 

3)      El miedo a la soledad te lleva a otro viejo y conocido autoengaño. Surge la fantasía de que no vas a tener con quién contar en los momentos en que te sientas angustiado o cuando te pase algo. Este autoengaño te está haciendo pagar un precio muy alto, en el peor de los casos lo iras pagando con el cuerpo. No vamos a contradecirte, tu entorno no te soportara, tu carácter habrá cambiado, para mal y con suerte y todos los vientitos soplando fuerte, estarás solo, solo, solo. Ese afán de abuelas de llenarnos el plato y hacernos comer hasta el último bocado, que necesidad, aprendimos a no dejar. Dejemos y dejemonos ser dejados, porque cuando nos dejan, siempre o casi siempre, ya nos habíamos retirado sin saberlo. 

4)       En el juego de la víctima, ambos se disputan el podio. Y como ya sabemos para que tal competencia exista hacen falta al menos dos jugadores. La largada está exactamente en el momento en que cada jugador elige ser en primer lugar víctima de sus propias mentiras.
Volvamos al libro de autoayuda: “Tenés la oportunidad de retomar el control de tu vida. Lo que decidas es válido por que son tus sueños y nadie los va a perseguir por vos…todo es tu elección.”

 Si pensás que no tenés nada que ver con lo que te está sucediendo, si crees que es el otro el que está loco, te manipula y te maltrata, cuando vos lo único que haces es tratar de ayudarlo…no tenemos nada que hacer por vos. . Empezar a preguntarte: “Qué tendré que ver yo en todo esto que me está pasando?” es un gran paso hacia la puerta de embarque. 

5)      La idea de que el otro nos va a completar es otra de las mentiras que nos decimos.
       Pero en algunos casos logramos la completud, llenamos todos nuestros espacios, pensando en esa persona, llamando, mirando su facebook. Cuántas horas al día pasas mirando su facebook, entrando en su twitter, mirando fijas las dos rayitas del whatsapp como si fueran a ponerse azules por hipnosis? Al fin, ganaste, le ganaste a cualquier psycho killer profesional. Aplausos de pie.



Lic. Andrea Indij y Cia


http://licandreaindij.blogspot.com.ar/




lunes, 16 de febrero de 2015


¿Alguién tiene información sobre la Abadía del Sacromonte de Granada?

La abadía del Sacromonte vista a través de una reja. | Jesús García Hinchado


Pasamos toda la mañana en LA ALHAMBRA y EL GENERALIFE. Nos asombramos con la historia, la arquitectura, el arte y el aire que se respira en el lugar. Nos divertimos sacándonos fotos en cada esquina.
A la tarde paseamos por las teterías y subimos para el barrio del ALBAICÍN. Nos sacamos fotos en el mirador de San Nicolás y continuamos subiendo rumbo al Sacromonte. Hasta aquí el entusiasmo nos habitaba debido a la belleza pictórica, los aromas, los colores, los sabores, las personas, las callecitas y la sensación de ser las protagonistas de “Las mil y una noches”.

Nos habíamos propuesto llegar hasta la Abadía del Sacromonte. Eran las seis de la tarde y comenzaba a oscurecer. Cuesta arriba nos cruzamos con dos señoras,  las detuvimos para pedirles que nos indicaran el camino que nos permitiese llegar a nuestro objetivo. Un minuto más tarde estábamos en el sendero de ascenso a la Abadía. Como en un cuento de terror medieval, los colores cambiaron, todo se tornó blanco y negro. Volaban pájaros negros que supusimos que eran cuervos. A solo unos metros un perro negro que parecía un lobo ladraba sobre la ladera del cerro. Yo tenía toda mi piel erizada por los escalofríos que recorrían mi cuerpo. Comenzaron a caer lágrimas de mis ojos y el terror se apoderó de nosotras.
Ingrid me dijo “te espero abajo”. Yo tenía la necesidad de subir, no sé bien por qué, pero sabía que tenía que llegar. Me hice la valiente y seguí subiendo y le dije a mi amiga “no te vas a quedar sola?”. “No, te espero abajo”.  No sé si fue su terror, o su compasión por mi persona, pero a los pocos segundos, Ingrid llegó a mi lado y juntas continuamos subiendo por el camino hacia la abadía.

Lo primero que vimos fueron unas rejas de hierro adornadas con estrellas de David. Luego nos sorprendimos cuando vimos que en toda la fachada de la abadía abundaba el mismo símbolo.
Las estrellas estaban de diversas maneras, adentro de círculos, solas, agrupadas de a tres y con infinitas combinaciones.
Otra sorpresa fue ver la vista panorámica que nos transportó hacia la antigua ciudad de Jerusalén.

 Los escalofríos eran cada vez más fuertes y las lágrimas seguían cayendo por mi rostro sin que pudiera controlarlas.

Sentí la presencia de lo no dicho. De los secretos escondidos detrás de los muros de la Abadía de Sacromonte. O más aun de los secretos guardados, jamás revelados enterrados bajo esas tierras.

En los días posteriores busqué la información que arroja internet sobre este lugar tan especial. Se habla del mito de los libros plumbeos  y otras historias sobre falsos símbolos.
http://www.gibralfaro.uma.es/hemeroteca/pag_1565.htm

También están las personas que se encargan de aclarar que los símbolos que hay en la abadía “NO TIENEN NADA QUE VER CON EL SIMBOLO JUDIO DE LA ESTRELLA DE DAVID, sino que es el símbolo de Salomón, que es universal y se diferencia del símbolo judío por estar dentro de un circulo que implica protección”. 
CUALQUIERA!!!!!
http://carmenurbieta.blogspot.com.ar/2010/12/la-abadia-del-sacromonte-carmen-urbieta.html

No me queda muy clara la historia de esta construcción. No estoy suponiendo que la abadía haya sido una sinagoga judía, pero ¿quién querría desafiar a la santa inquisición con construcciones repletas de símbolos judaicos?
Están los que dicen que la estrella de David era un símbolo tradicional del medio evo, sin duda así lo fue. Pero ¿tantas y por todos lados? ¿Acaso eso también era una tradición medieval?

Mi hipótesis es que alguien que pasó por ahí quiso dejar las marcas de su verdadera identidad.

Si alguien sabe algo más, por favor compartirlo.



martes, 21 de octubre de 2014

Algunos consejos valiosos para desarrollar habilidades sociales


Algunos consejos valiosos para desarrollar habilidades sociales



Muchas personas vienen al consultorio y manifiestan un significativo malestar por sentirse rechazadas en el ámbito social.
Se preguntan ¿por qué yo que soy tan divina o tan bueno provoco tanto rechazo? O ¿cómo el otro se pudo poner tan mal si yo le dije todo lo que pensaba?
Se escuchan frases como “Yo siempre quiero ayudar y se lo toman a mal.” “Soy el/ la que siempre dice la verdad, alguien se lo tenía que decir.”

La idea es sanar nuestros vínculos y pensar en cómo construir algunas relaciones satisfactorias. Para ello hace falta un cambio de fondo que tiene que ver con modificar la mentalidad y aumentar las habilidades sociales. 

A continuación, algunos consejos para ganar amigos,  que son a la vez, enseñanzas y disparadores de ideas. (Tanto los consejos como los amigos)

1) "Si quieres miel no patees sobre la colmena"

En el libro “How to Win Friends & Influence People” Dale Carnegie propone algunos tips y nos invita a reflexionar sobre: ¿Cómo son nuestras críticas a los demás? ¿Cómo son nuestros juicios de valores?
Claro está que los modos, las maneras y las formas cambian los resultados.

Carnegie desarrolla un recorrido por diferentes propuestas para lograr una buena impresión en los demás. Entre ellas destaca algunas como si fueran mandamientos bíblicos:
a)     No critiques
b)     No te quejes
c)     Aprecia a los demás y elógialos sinceramente
d)     Trata siempre de comprender el punto de vista del interlocutor
e)     Interésate de manera genuina por el prójimo
f)      Pronuncia el nombre de las personas con las que hablas
g)     Escucha a los otros y aliéntalos a que hablen de sí mismos
h)     Si te equivocas, admítelo
i)      En las discusiones no intentes ganar ni tener la razón y si puedes, evítalas

2) “Todo es negociable”

La negociación es un arte. Da mucha tranquilidad el poder llegar a buenos acuerdos en donde todas las partes se sientan cómodas.
En su libro “todo es Negociable”, Herb Cohen ve al mundo como una “inmensa mesa de negociaciones en el que, nos guste o no, todos negociamos. La manera en que se produzcan nuestros encuentros cotidianos con los demás influirá en que las cosas salgan bien o suframos fracasos y decepciones”.
Dice Cohen que para iniciar una fase beneficiosa y liberada de la vida debemos asumirnos como protagonistas de la misma. Tenemos una razón para estar aquí y depende de nosotros encontrar el camino. Tenemos el poder para cambiar nuestras vidas y las vidas de los demás. Choen plantéa que todos podemos conseguir lo que queremos, pero una parte debe ayudar a los demás. Dice que la buena vida no se trata de una existencia pasiva en la que se vive y se deja vivir. Se trata de un compromiso por el que vivimos y ayudamos a vivir.
Pero ¿qué interpretamos por ayudar a vivir?

3) Ofrece tu ayuda a quien esté abierto a recibirla, pero antes pregúntate:

¿Sacarías a un pez del agua para "salvarlo" de morir ahogado? 

Cuenta una fábula que un mono estaba sacando peces de un estanque para ponerlos en las ramas de los árboles. Pasó otro mono y le preguntó por qué lo hacía, entonces el monito "heroíco" le contestó:
"Solo los salvo de morir ahogados"

Lo que para unos es comida, es veneno para otros, “el mismo sol que ciega al búho, permite ver al águila.”

Conclusión

Recuerda que todos tenemos una percepción subjetiva del mundo o realidad que va a determinar nuestras conductas. Para lograr vínculos ricos y productivos es importante desarrollar la empatía: una actitud esforzada por apreciar y comunicar a los otros la comprensión de sus sentimientos y los significados que expresan. Es fundamental que quienes nos rodean se sientan escuchados, comprendidos y respetados.

Lic. Andrea Indij

Referencias bibliográficas
Dale Carnegie , How to Win Friends & Influence People.  Harper Business
Herb Cohen, Todo es negociable. Sudamericana-Planeta


sábado, 18 de octubre de 2014

NEUROSIS ACTUALES Y NEUROPSICOSIS DE DEFENSA

NEUROSIS ACTUALES Y NEUROPSICOSIS DE DEFENSA




El presente artículo se centra en las definiciones psicopatológicas de la histeria que Freud elabora en 1894-95. Y en el objetivo de distinguir las psiconeurosis de las neurosis actuales.


Las neurosis
Las neurosis rara vez se presentan en estado puro.
En sus primeros escritos, Freud utiliza el término neurosis mixtas, para referirse a las neurosis caracterizadas por la coexistencia de síntomas que provendrían de neurosis etiológicamente distintas.  Por ejemplo cuando los síntomas psiconeuróticos se asocian a síntomas actuales (Freud, 1895).

Lo que define a las psiconeurosis es la defensa, es decir, las diferentes maneras que tiene el YO de defenderse en la neurosis. El sufrimiento neurótico deviene de las representaciones inconciliables para el YO. Las representaciones se caracterizan por tener un contenido y estar ligadas a un afecto.
Las representaciones inconciliables implican un conflicto para el sujeto. El YO  se defiende de estas representaciones, generando la defensa.
La defensa consiste en el esfuerzo por desalojar la representación inconciliable, cuyo destino es el inconsciente, a través del mecanismo de represión.
El afecto queda estrangulado y según el tipo de neurosis encontramos diferentes destinos:
1)     El cuerpo, en la conversión histérica
2)     Cargas representacionales nimias, en la neurosis obsesiva
3)     Representaciones de las cuales se huye, en la fobia
Freud va a distinguir las psiconeurosis de defensa de las neurosis actuales.
La causa es sexual en ambos tipos de neurosis, pero en el caso de las neurosis actuales, debe buscarse en desórdenes de la vida sexual actual y no en acontecimientos importantes de la vida pasada (Freud, 1896). La etiología de las neurosis actuales es somática y no psíquica a diferencia de las psiconeurosis. Este factor sería en la neurosis de angustia, la falta de descarga de la excitación sexual, y en la neurastenia, un alivio inadecuado de la excitación sexual.
El mecanismo de formación de los síntomas sería somático (por ejemplo, transformación directa de la excitación en angustia) y no simbólico (Freud, 1894).
Psiconeurosis
Las psiconeurosis son afecciones psicógenas cuyos síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus raíces en la historia infantil del sujeto y constituyen compromisos entre el deseo y la defensa. Las formas clínicas son la neurosis obsesiva, la histeria y la neurosis fóbica (Laplanche, 1967).
En las psiconeurosis la etiología está en el pasado y hay procesamiento psíquico.

Neurosis actuales
Son un tipo de neurosis que Freud distingue de las psiconeurosis:
a)     El origen de las neurosis actuales no debe buscarse en los conflictos infantiles, sino en el presente;
b)     Los síntomas no constituyen una expresión simbólica y sobredeterminada, sino que resultan directamente de la falta o inadecuación de la satisfacción sexual.
En las neurosis actuales la etiología está en el presente y no hay mecanismo psíquico. No tienen procesamiento psíquico.

Primeramente Freud incluyó en las neurosis actuales, la neurosis de angustia y la neurastenia, y más tarde propuso añadir la hipocondría (Laplanche, 1967 p.240).

Freud va a decir que el método psicoanalítico es efectivo solo para las neurosis de defensa.
En las neurosis actuales los síntomas no proceden de una significación susceptible de ser aclarada (Freud, 1895)

La histeria
Los Estudios sobre la histeria han constituido la base de las investigaciones de psicopatología en los inicios de la teoría psicoanalítica. Su estudio ha permitido grandes avances en el desarrollo del cuerpo conceptual (Vinet, 2013). 
La neurosis Histérica ofrece cuadros clínicos de amplia variedad. Las dos formas sintomatológicas más definidas son la histeria de conversión, en la cual el conflicto psíquico se simboliza en los más diversos síntomas corporales, y la histeria de angustia, en la cual la angustia se halla fijada a un objeto exterior (fobias). (Laplanche, 1967)
Histeria de defensa: (1894/1895) una forma de histeria que Freud caracteriza por la actividad de defensa. Se da frente a las representaciones inconciliables que pueden producir displacer.
Histeria hipnoide: una forma de histeria ligada a los estados hipnoides, donde encontraría su origen. Las representaciones que aparecen durante estos estados quedan por fuera de la consciencia y forman un grupo psíquico separado que tiene efectos patógenos. Es un término que Freud inventa para diferenciarse de Breuer  (para Breuer todas las histerias son hipnóides).
Histeria de retención: En esta forma de histeria los afectos no han podido ser descargados por abreacción  por circunstancias externas.

Freud menciona que los síntomas histéricos desaparecían enseguida y sin retornar cuando se conseguía despertar con plena luminosidad el recuerdo del proceso ocasionador; convocando al mismo tiempo el efecto acompañante, y cuando luego el enfermo describía ese proceso de la manera más detallada posible y expresaba en palabras el afecto (Breuer y Freud, 1893 p. 32)
Freud, en la conferencia número 17 distingue entre el enfoque de la psiquiatría clásica y el del psicoanálisis al plantear que hay un sentido oculto detrás de los síntomas. Y que los mismos, guardan relación íntima con la vida del sujeto que los produce, al igual que los sueños, los actos fallidos y el resto de las formaciones de compromiso (Freud, 1916).
El analista trabajará para ayudar al sujeto a explorar y desentramar la vivencia particular del pasado que desplegó el síntoma. El sujeto irá cargando de afecto  las representaciones a medida que desentrama el tejido que lo llevará a recuperar la escena en la que la idea estaba justificada y la acción respondía a una meta. (Conferencia 17)

Lic. Andrea Indij



Referencias bibliográficas

Freud, Sigmud; J. Breuer;  obras completas, estudios sobre la histeria.  Amorrortu 2013.

Laplanche, Jean; diccionario de psicoanálisis. Paidos 2012.


http://www.altillo.com/examenes/uba/cbc/psicologia/psico2011resconfer17.asp